SEMANA conoció en primicia casos de presunto acoso y abuso sexual contra varias menores de edad que involucran a un docente de dos reconocidos colegios de Cali. Las denuncias, que ya están en la Fiscalía y fueron conocidas por este medio, dan cuenta del modus operandi del profesor contra alumnas entre los 15 y 17 años.
De acuerdo con la información suministrada a SEMANA por la Fiscalía, el señalado es conocido como el ‘profesor Palta’, quien se desempeñaba como contratista del área de programación en el Colegio Guillermo Valencia, del barrio Popular, y simultáneamente como docente en la Institución Educativa Inem Jorge Isaac, al norte de la capital del Valle.
Según la investigación, el hombre habría realizado tocamientos no consentidos a tres estudiantes, hechos ocurridos entre el primer semestre del año 2025, junio y septiembre del mismo año, así como posibles antecedentes en el año 2024.

De acuerdo con la Fiscalía, el análisis conjunto de los tres casos permitió identificar un patrón de conducta consistente y reiterado que caracterizó la actuación del docente. El ente de investigación manifiesta que el señalado se valió sistemáticamente del contexto educativo y de relación de autoridad para perpetrar los actos.
Uno de los testimonios conocido por SEMANA señala directamente al docente. “Ingresó al aula donde se encontraba sola la estudiante, quien contaba con 16 años de edad y permanecía en indisposición física a la espera de su madre; le sujetó el rostro con ambas manos y lo aproximó hacia sí. Ante la incomodidad manifiesta de la joven, quien agachó la cabeza en señal de rechazo, el profesor le dio un beso en la frente”.

Otro de los testimonios en poder de la Fiscalía subraya que en la sala de sistemas del colegio Guillermo Valencia, una menor de 16 años fue abordada por el profesor, quien la abrazó por detrás. “Ese día la víctima vestía un saco o buzo de corte ancho, circunstancia de la que él se valió para introducir las manos por debajo de la prenda y tocarle el pecho y el seno izquierdo por debajo de la ropa interior —concretamente por debajo del top que portaba la joven—. Ante el tocamiento, la víctima comenzó a encogerse y curvarse sobre sí misma hasta que el señor retiró la mano. Finalizado el hecho, la menor abandonó el salón y se dirigió a llorar”.
Los otros presuntos casos se remontan a junio y septiembre de 2025 en la sala de informática del mismo colegio. “La estudiante de 16 años fue víctima reiterada de tocamientos por parte del docente Palta. En cada una de estas ocasiones, cuando la joven le solicitaba asistencia académica con el computador, el agresor se aproximaba y se sentaba a su lado, colocando la mano sobre la cara anterior del muslo derecho de la víctima. La joven vestía en todas estas oportunidades la sudadera del uniforme del colegio. Ante cada tocamiento, la joven se desplazaba levemente en la silla para evadir el contacto, ante lo cual el docente cesaba”.
Asimismo, en otro caso en ese mismo colegio, una de las jóvenes se encontraba de pie y el docente pasó por su lado “y de forma súbita le introdujo un dedo en el ombligo, sobre la ropa, por encima de la camiseta o buzo que portaba la joven, sin mediar comentario verbal alguno. La víctima refirió haber quedado paralizada ante la conducta, sin emitir reacción en el momento”.
Frente a los casos ocurridos en el colegio Inem, la Fiscalía puntualizó que una adolescente de 17 años fue abordada por el docente, quien la tomó “de los pasadores del pantalón, la abrazó y le dio un beso en la frente, tras lo cual le solicitó de forma reiterada y mediante gestos que le diera un beso en la boca. La menor se negó y salió del lugar”.
Ese mismo día, pero hacia las 9:15 de la mañana, 35 minutos después del primer hecho, la misma joven fue encerrada por el docente en el aula de clases; “la abrazó fuertemente por detrás con sus genitales apoyados en la espalda de la joven, le giró el rostro con la mano y le dio un beso en la boca. La víctima logró salir del lugar e inmediatamente activó la ruta de atención y denuncia, apoyándose en un video que había grabado durante el trayecto al taller”.
Ante la gravedad de los hechos, un juez envió a un centro carcelario al señalado docente.
