En la tarde de este martes 13 de octubre se conoció un video en el cual la turista señalada como la responsable de ocasionar daños en la estatua del cura Umaña en la Plaza de La Trinidad en Getsemaní, Cartagena, ofreció disculpas a la ciudadanía por lo ocurrido.

En una declaración entregada por la turista, que decidió identificarse como Laura, la mujer manifestó que se encontraba arrepentida por lo sucedido en la noche del sábado 10 de octubre.
De igual manera, indicó que ella se había presentado de manera voluntaria, sin ningún tipo de presión, y que había logrado llegar a un acuerdo con la Alcaldía de la ciudad para resarcir los daños ocasionados por su accionar.
“Quiero pedir disculpas por ese acto que no estuvo bien”, mencionó en su declaración.
Más adelante, envió un mensaje directo al alcalde Dumek Turbay, quien ha estado al frente del caso personalmente. “Señor Dumek Turbay, quiero de corazón ofrecerle unas disculpas sinceras y reales”, manifestó.
Habla turista señalada de ocasionar daños a la estatua del padre Umaña en Cartagena. Se presentó voluntariamente para responder por los daños y le envió mensaje directo al alcalde Dumek Turbay. https://t.co/f0wz5K9jDc pic.twitter.com/lHnYtBLKdu
— Revista Semana (@RevistaSemana) October 13, 2026
Posteriormente, también se dirigió directamente a los turistas y visitantes que pasan por este tipo de estatuas y monumentos.
“Procuremos no apoyarnos en estatuas, no cogerlas, no tocarlas. No sabemos en qué estado se encuentran ni de qué materiales están hechas, si son resistentes o no”.
La mujer señaló que era una empresaria y se describió como “una persona trabajadora y honesta”.
Finalmente, reflexionó sobre sus actos y afirmó que “hay que medirse y celebrar de una manera mucho más mesurada para evitar este tipo de situaciones”.

La pieza destruida es una obra de la artista Nora Quintana y forma parte del conjunto escultórico que rinde homenaje a Pedro Romero y los Lanceros de Getsemaní. Este grupo fue una pieza clave en el grito de independencia de la ciudad el 11 de noviembre de 1811.
Aunque la situación parece haberse solucionado, el hecho ha reavivado el debate sobre la necesidad de implementar medidas de seguridad más estrictas y sanciones ejemplares para los turistas que atentan contra la memoria histórica del Centro Histórico de Cartagena y las ciudades colombianas en general.
