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Cardi, el hombre que convirtió la violencia en servicio

Para 2017, su rol había cambiado. Ya no era solo un joven delincuente, era parte de una red de sicarios de la banda criminal Los de la Punta, que delinquía en Cúcuta.

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17 de abril de 2026 a las 9:30 a. m.
Carlos Andrés Lindarte Quintana, alias Cardi.
Carlos Andrés Lindarte Quintana, alias Cardi. Foto: Foto suministrada a SEMANA

Los disparos irrumpieron la tarde del día 17 de mayo de 2024, en el barrio Caño Limón, donde quedaron los cuerpos de Luis Alberto Forero, Brayan Raúl Durán y Héctor Arcesio Tuquerres Rojas, quienes eran piezas clave en la expansión territorial de Porras en la Comuna 6; los tres cadáveres tendidos sobre el asfalto. Nadie alcanzó a reaccionar.

Dos hombres en una motocicleta Suzuki GN125, de color rojo, dispararon sin mediar palabra y desaparecieron como si la escena ya estuviera escrita desde antes. En el lugar quedaron 23 vainillas y cinco proyectiles.

En una reunión que se dio en la casa de Carlos Andrés Lindarte Quintana, alias Cardi, se coordinó esta masacre con dos sicarios, entre ellos Yair Jaimes, conocido como Jonas, capturado a inicios de 2026. La ejecución fue rápida, precisa y sin margen de error, el tipo de violencia que no deja dudas, solo acciones. Pero lo que realmente quedó fue un mensaje.

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Detrás de ese ataque no hubo improvisación. Un nombre comenzaba a sonar con fuerza en los investigadores de la Sijín y la Fiscalía de Cúcuta: Carlos Andrés Lindarte Quintana, mejor conocido como Cardi o Mechas, señalado de coordinar acciones violentas en medio de la disputa por el control territorial.

Su historia no comenzó ahí. Desde adolescente, Cardi se movía entre las investigaciones delincuenciales, cometiendo hurtos. Una captura temprana y una primera medida de detención domiciliaria, que no respetó, comenzaron a marcar su prontuario criminal. Después de su captura, el Inpec fue a verificar si seguía en su casa, pero ya no estaba; había huido. Desde entonces, su nombre quedó marcado con una orden de captura por fuga de presos.

Para 2017, su rol había cambiado. Ya no era solo un joven delincuente, era parte de una red de sicarios de la banda criminal Los de la Punta, que delinquía en Cúcuta desde 2014 y que estaría integrada por al menos 16 personas, la gran mayoría pertenecería a una misma familia dedicada al tráfico local de estupefacientes.

Esta organización, para despistar a las autoridades, instrumentalizaba niños y niñas, quienes transportaban la droga de un lugar al otro sin levantar sospecha, con injerencia en la Comuna 10 de Cúcuta.

A Lindarte Quintana lo conocían en ese entonces como el Menor y operaba junto a su hermano, Jonathan Lindarte Quintana, alias Mamola. Los dos, en marzo de 2017, fueron capturados por porte ilegal de armas e instrumentalización de menores para delinquir.

Pero esta captura no fue el final de Cardi: se fugó de la cárcel. En 2018 volvió a ser detenido, esta vez junto a otros miembros de la misma estructura. Los delitos fueron más graves: homicidio, hurto y porte ilegal de armas. El 28 de octubre de 2020 fue sentenciado a 11 años de prisión; este parecía el cierre de su historia criminal, pero no fue así.

El 29 de abril de 2024 recuperó su libertad con un mayor conocimiento de las dinámicas criminales, pues estuvo un buen tiempo aprendiendo de otros delincuentes de mayor calibre que se reúnen en lo que algunos llaman la ‘universidad del crimen’ (la cárcel).

Regresó de inmediato al mundo conocido y se convirtió en presunto enlace de la banda Los Manzaneros o Los Pepinos, dedicada al tráfico de estupefacientes, extorsión y otras rentas ilegales. Esta organización criminal fue desarticulada en febrero de 2025.

De sicario a cabecilla

Carlos Andrés Lindarte formó la banda criminal Los Turcos o Los de Cali, convirtiéndose en su líder. No operaba solo, tenía a sus compinches Édgar Andrés Marulanda, alias Cartago, quien registra una trayectoria criminal superior a 11 años, y Óscar Leonardo Velasco Suárez, alias Guinero, presunto homicida de Robinson Manzano, ocurrido el 4 de diciembre de 2020 en el Anillo Vial Occidental, a la altura de la vereda San Isidro (San Cayetano). Los dos también están capturados.

El alcance de Cardi ya no era solamente local, se extendió a otras partes como Los Patios, Villa del Rosario, Bucaramanga, Cesar, Cundinamarca y Yopal. Incluso es señalado de coordinar homicidios por encargo y acciones violetas para el ELN.

Sus acciones dejaron de ser territoriales, él y su banda se convirtieron en una oficina de cobros con sicarios dentro y fuera de Cúcuta.

Uno de los hechos que más marcó ese salto se dio en junio de 2025, lejos de la frontera: en Ubaté, Cundinamarca, donde asesinaron al prestamista Luis Miguel Rocha.

La investigación reveló todo el entramado criminal contratado por los exsocios de la víctima. Una deuda millonaria en el sector minero llevó al pago de por lo menos 800 millones de pesos para ejecutar este crimen lleno de sevicia.

Desde Cúcuta, Cardi coordinó todo, reclutando, organizando y dirigiendo a sus sicarios, que se movieron entre Medellín y Bogotá, hasta llegar a Ubaté, Cundinamarca. Allí hicieron vigilancia, seguimientos y esperaron el momento exacto para ejecutar el asesinato en tan solo 37 minutos. No hubo disparos, fue asfixia mecánica, con golpes y, además, el uso de sustancias químicas.

Más de 200 horas de video, recolección de huellas dactilares, entrevistas, trazabilidad de movimientos y pruebas recolectadas en varios sitios permitieron reconstruir el paso a paso de este homicidio tan brutal. Siete personas fueron capturadas en Cúcuta, Piedecuesta y Ubaté por este hecho. Hoy están en prisión por homicidio y hurto agravado.

Sus cómplices en Cúcuta

Yeferson Afanador Blanco, alias Cejas, es otro de sus principales socios en las acciones violentas que se registraron en Cúcuta durante el último año. Según las investigaciones, este sujeto participó en el atentado terrorista en el Anillo Vial Oriental, en el que murieron el intendente Franklyn Alfonso Guerrero y el subintendente Jairo Andrés Holguín Calderón. Él, presuntamente, transportó e instaló el artefacto explosivo que causo el deceso de los uniformados el pasado mes de diciembre de 2025.

Yeferson Afanador Blanco, alias “Cejas”
Yeferson Afanador Blanco, alias Cejas. Foto: Yeferson Afanador Blanco, alias “Cejas”

Los Turcos también estarían prestando sus servicios a la disidencia del frente 33 de las Farc, recibiendo semanalmente hasta 100 millones de pesos para ejecutar acciones violentas a su nombre.

Es por eso que las acciones armadas se han intensificado en el área metropolitana de Cúcuta, especialmente en el casco urbano del Zulia y la vereda Astilleros. Las autoridades han podido establecer que, desde el Valle del Cauca, Cardi habría contratado al Negro, Garza, Sebas y Andrey para que ejecutaran una serie de homicidios.

Es así como Cardi estaría vinculado a por lo menos 30 homicidios cometidos entre 2025 y 2026.

La policía también ha logrado establecer que las rentas ilegales de los turcos son millonarias, mensualmente por narcotráfico, extorsión, hurto y cometer homicidios, Carlos Andrés Lindarte y su combo estarían recibiendo alrededor de 1.000.000.000.000 de pesos mensualmente.

La caída del imperio de Cardi

Y precisamente esas jugosas ganancias lo llevaron a cometer un error, tener una vida ostentosa y extravagante, con casas lujosas, vehículos de alta gama y joyas; además, organizaba grandes fiestas, lo que facilitó su ubicación.

Fue así como después de seguirle el rastro, en diciembre de 2025 capturaron a Cardi en Yopal, cuando se movilizaba en una camioneta de alta gama con su familia. Un juez lo envió a una prisión en Medellín, pero información de inteligencia indicaría que aún sigue delinquiendo a través de sus hombres, que no han podido ser capturados.

A pesar de ello, su estructura criminal se ha ido debilitando poco a poco por el accionar de las autoridades.

Dos de sus sicarios fueron abatidos en un intento de asesinato contra un empresario minero y palmicultor en noviembre de 2025, en el barrio Lomitas de Villa del Rosario. Los escoltas de la víctima alcanzaron a reaccionar.

Además, el coronel Libardo Fabio Ojeda Eraso, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta, se ha trazado el objetivo de aniquilar esta banda criminal, y es así como ha capturado a 46 de sus integrantes entre 2025 y 2026; además, les ha incautado 14 armas de fuego y decomisado cerca de 20 kilos de estupefacientes.

También les ha hecho 24 allanamientos y ha desmantelado más de 10 ollas. Entre los capturados se encuentra Yeral Antonio Flórez Chacón, alias Fresa, jefe de sicarios de Los Turcos, que también está vinculado a otros asesinatos.

Además, el comandante de la Policía metropolitana, en coordinación con la Alcaldía y la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Cúcuta, han logrado recuperar territorios que estaban bajo el dominio de Cardi, tales como Colinas del Tunal y Seis de Reyes, los cuales habían sido tomados por esta banda.

El mensaje es claro, directo y sin matices por parte del coronel Ojeda y el alcalde Jorge Acevedo: “No vamos a descansar hasta desarticular completamente esta estructura criminal. A cada uno de sus integrantes los vamos a ubicar, judicializar y capturar. Que les quede claro: no hay lugar de Cúcuta vedado para la institucionalidad”.