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Esta persona al parecer aprovechaba su posición de docente para realizar esta clase de prácticas durante los ensayos de la banda de música
Todo empezó cuando la mamá de una de las jóvenes descubrió un chat que tenía la joven con el docente. - Foto: Cortesía Policía Caldas

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Un profesor de música en Caldas les ofrecía dinero a sus alumnas para mantener encuentros sexuales

Al parecer, aprovechaba su posición de docente para realizar esta clase de prácticas durante los ensayos de la banda de música.

Dando cumplimiento a la orden de captura que fue emanada por el Juzgado Promiscuo Municipal de Belalcázar, al occidente de Caldas, la Policía Nacional dio captura a un profesor de música que al parecer les ofrecía dinero a sus estudiantes para que le permitieran tener actos sexuales con él.

Todo empezó cuando la mamá de una de las jóvenes descubrió un chat que tenía la joven con el docente, en el que este le ofrecía un pago a cambio de mantener encuentros de carácter sexual.

La Fiscalía General de la Nación empezó con las investigaciones y logró establecer que este individuo de 48 años de edad, quien había iniciado las clases para la banda de música de la institución educativa que lo contrató el pasado mes de agosto, acosó a por lo menos seis alumnas para que se dejaran tocar sus partes íntimas o se desnudaran para él darse placer mientras las observaba.

Sobre este asunto, el comandante de la Policía en Caldas, coronel José Arturo Sánchez Valderrama, indicó que esta persona al parecer aprovechaba su posición de docente para realizar esta clase de prácticas durante los ensayos de la banda de música, en la caseta comunal de la vereda San Isidro del municipio de Belalcázar.

Explicó que su detención se produjo en la calle 16 número 6-55 en el pasaje comercial Bulevar Centro de la ciudad de Pereira, por parte de integrantes de la Seccional de Investigación Criminal (Sijín).

Igualmente, manifestó que, a pesar de no aceptar los cargos imputados, un juez determinó para él la medida de detención en establecimiento penitenciario, por los presuntos delitos de explotación sexual comercial con menor de 18 años, acoso sexual y actos sexuales con menor de catorce años.

Hay otro caso en Manizales que en la actualidad está siendo investigado, tras las denuncias de los padres de familia de algunas alumnas de los grados décimo y undécimo de la institución educativa Normal Superior de Caldas.

Según se pudo conocer, un profesor de matemáticas hacía comentarios malintencionados que resultaban bastante incómodos para sus estudiantes, por lo que se dio inicio a una serie de investigaciones para establecer su posible responsabilidad en hechos irregulares.

Desde el colegio se pidió prudencia y dar espera a los resultados de las averiguaciones, debido a que presuntamente se estaban generando una serie de juicios y comentarios a través de las redes sociales. Sin embargo, el docente sigue dando sus clases con normalidad.

A inicios de octubre también se presentó un hecho de estas características, aunque en esa ocasión fue en la Universidad de Caldas; específicamente en un baño del campus Bicentenario, dónde al parecer ingresó un hombre con camiseta roja quien agredió con tocamientos a una joven que estaba en el lugar.

Una vez conocida la situación, las directivas de la institución expresaron su rechazo a estos hechos que calificaron como reprochables ya que atentan contra la dignidad y libertad de una de las estudiantes.

A propósito de este tema, Laura León, quien es la representante estudiantil de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Caldas y activista feminista, le dijo a SEMANA que “este no es hecho aislado, no es una situación que se presenta hoy, sino que es un histórico en la Universidad. Si vemos a nivel país es algo que se denuncia en estas instituciones tanto públicas como privadas.

¿Cuál es nuestro reclamo? Nosotras sí queremos estar en nuestro segundo territorio, que es la universidad, pero tenemos que tener garantías y una de estas es que podamos habitar en paz y que se nos permita desarrollar nuestra personalidad, nuestro cuerpo; ser nosotras mismas en los espacios que se supone son seguros. Lo que pasa es que la universidad, al igual que las ciudades, es violenta: nos acosan, nos acechan, nos miran de unas formas que nos intimidan”.