Antioquia enfrenta una de las emergencias más complejas de la actual temporada de lluvias. Las intensas precipitaciones provocaron inundaciones, deslizamientos y graves afectaciones en infraestructura, que dejan miles de familias damnificadas y obligan a varios municipios a declarar la calamidad pública.
De acuerdo con los reportes oficiales, al menos 13 municipios del departamento han activado declaratorias de emergencia por los daños ocasionados por la ola invernal. Las afectaciones incluyen pérdida de viviendas, colapso de vías rurales y urbanas, y daños en instituciones educativas y edificaciones públicas.
La subregión de Urabá concentra uno de los impactos más severos. Allí, más de 9.000 familias resultan afectadas por las lluvias, especialmente en municipios como Apartadó, donde las inundaciones y filtraciones han generado pérdidas materiales y riesgos para la población.

En Apartadó, las consecuencias también se reflejan en el sector educativo. Varias instituciones han tenido que suspender clases presenciales debido al deterioro de su infraestructura. En la Institución Educativa José Celestino Mutis, ubicada en el barrio Serranía, las lluvias agravaron problemas estructurales como filtraciones, colapso de techos y exposición de tuberías, situación que fue verificada por las autoridades municipales durante una inspección técnica.
Como medida preventiva, cerca de 1.500 estudiantes reciben clases de manera virtual mientras se adelantan evaluaciones técnicas y se gestionan recursos ante el Ministerio de Educación para la intervención de las sedes afectadas. De forma inmediata, se anunció el retiro de materiales en mal estado en las aulas más comprometidas para reducir riesgos a docentes y alumnos.

La emergencia se extiende a otros municipios de Urabá y distintas subregiones del departamento, donde se habilitaron albergues temporales y se mantiene la entrega de ayudas humanitarias. Las autoridades reportaron la distribución de miles de apoyos entre las comunidades damnificadas, al priorizar las zonas con mayor nivel de afectación.
Las lluvias también generaron serios daños en la red vial. Deslizamientos de tierra, inundaciones y pérdida de banca en carreteras dificultan la movilidad y el acceso a sectores rurales, lo que obliga a desplegar maquinaria pesada para restablecer el tránsito y permitir la llegada de asistencia humanitaria.
Los organismos de gestión del riesgo continúan con la evaluación de daños, mientras las autoridades locales reiteran el llamado a la prevención y a la coordinación institucional. La emergencia se mantiene activa y no se descarta que las cifras de damnificados aumenten si persisten las lluvias en los próximos días.
