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La emergencia ocurrió el pasado 21 de noviembre, en el barrio Belén Rosales de Medellín.
La emergencia ocurrió el pasado 21 de noviembre, en el barrio Belén Rosales de Medellín. - Foto: Teleantioquia

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Increíble: imágenes religiosas quedaron intactas en la casa donde cayó una avioneta en Medellín

La tragedia ocurrió el pasado 21 de noviembre en el barrio Belén Rosales.

La vivienda que recibió el mayor impacto de la aeronave, donde vivía Astrid Córdoba, hubo un hallazgo inexplicable, lo que muchos dicen, un milagro. A pesar de que, la vivienda quedó totalmente destruida en la parte trasera, las imágenes y objetos religiosos ubicados en una de las paredes quedaron intactas.

En el altar se encontraba una virgen de Guadalupe y bajo ellas otras tres imágenes relacionadas con otros santos, como fue el caso de Jesús de Nazareth. Lo sorprendente fue que ninguna de estas piezas religiosas se dañaron. “Nos salvó la virgen, Dios. Fue un milagro no haber estado en nuestra casa en ese momento de la tragedia. A pesar de tanta destrucción, seguimos adelante. Ahora la preocupación es que ya nos sacaron del hotel donde nos estábamos quedando y, nadie nos da explicación sobre el futuro de nuestras viviendas, estamos prácticamente en el limbo, sin saber para dónde coger”, manifestó Astrid.

Por otro lado, la otra cara de la moneda sobre el fatal accidente de la avioneta PA -31, de matrícula HK 5121, operada por la aerolínea San Germán, la viven los propietarios de las viviendas donde cayó esta aeronave el pasado lunes, 21 de noviembre, sobre varias viviendas del barrio Belén Rosales. Estas personas, que por fortuna sobrevivieron de milagro a la tragedia, hoy cuentan con preocupación que aún no les han retirado los escombros, como tampoco les han arreglado los daños ocasionados.

Catalina Garcés habló con SEMANA y manifestó asombrada la dificultad y zozobra que está padeciendo tras esta emergencia. En su casa, un muro cayó encima del techo y aún no han retirado los escombros. Asegura que nadie les da respuesta.

“No entendemos qué es lo que está pasando, nos tienen en una total incertidumbre. Por ejemplo, en mi caso, me toca estar todo el tiempo pendiente de que no se me caiga un techo encima. Gran parte de la avioneta cayó sobre mi casa. Nadie nos responde, ni la Alcaldía, ni la aerolínea”, sostuvo Garcés.

Esta tragedia comenzó en el momento en el que Julián Andrés Aladino y Sergio Guevara Delgado recibieron el visto bueno por parte de la torre de control del aeropuerto Olaya Herrera de Medellín para volar hacia Chocó con seis pasajeros. En ese momento inició una tragedia que hoy lamenta el país: ocho personas murieron tras un accidente aéreo.

Antes de las diez llamaron a embarcar a las personas que compraron un tiquete en el Grupo San Germán Express con destino al municipio de Pizarro. En los asientos estaban Jorge Cantillo Martínez, Dubán Ovalle Quintero, Anthony Mosquera Blanquiceth, Pedro Pablo Serna, Melissa Pérez Cuadros y Nicolás Jiménez, este último gerente de la compañía aérea.

Todos se abrocharon el cinturón y la tripulación hizo cumplir las normas que exigen las autoridades para adelantar vuelos en Colombia. Sin embargo, en el momento en que se encendieron los motores y empezó a rodar la aeronave por la pista de la capital de Antioquia, uno de los equipos falló. El capitán alcanzó a alertar sobre la afectación.

En la torre de control recibieron un mensaje cifrado en códigos que traducían una declaratoria de emergencia. El emisor de las palabras fue Julián Andrés Aladino. De inmediato se activaron los protocolos al interior del aeropuerto para despejarle la terminal a razón de que era inminente su regreso. Todos los equipos estaban listos para recibir la aeronave en la pista.

Homenaje realizado a los pilotos

En la mañana de este 24 de noviembre fueron despedidos desde el aeropuerto Olaya Herrera de Medellín los dos pilotos que fallecieron mientras conducían la avioneta que se estrelló sobre una zona residencial de la ciudad el pasado lunes, cuando se dirigían a Chocó. Las exequias se llevarán a cabo en el Valle del Cauca.

Julián Andrés Aladino tenía el control de la aeronave cuando precipitó en el barrio Belén Rosales a las 10:14 a. m., mientras que Sergio Guevara Delgado lo secundaba en el volante. Ambos advirtieron a la torre de control sobre las fallas que tenía el motor, pero no alcanzaron a llegar a la pista con los seis pasajeros.