La niñez se convirtió en eje de las propuestas legislativas del candidato al Senado César Lorduy, quien, en el marco de los debates impulsados por la iniciativa Niñez Ya, planteó una batería de reformas que buscan corregir lo que califica como una histórica falta de prioridad hacia los menores en Colombia.

El planteamiento más ambicioso es la creación de una “Semana Nacional de la Niñez y la Adolescencia” en el Congreso de la República de Colombia, una figura que obligaría al Legislativo a dedicar cinco días hábiles exclusivamente a discutir, debatir y aprobar proyectos relacionados con infancia.
Según el documento presentado por el aspirante, la medida busca destrabar iniciativas que hoy quedan relegadas frente a otras agendas políticas.

La propuesta incluye tres pilares: exclusividad legislativa para tramitar leyes de niñez, citaciones obligatorias a ministros y directores de entidades para rendir cuentas sobre inversión infantil, y la participación directa de niños y adolescentes en las sesiones, con voz en las discusiones.
Pero el alcance de Lorduy va más allá de esa semana simbólica. Su agenda contempla mecanismos concretos de financiación, como canjes de deuda externa para invertir en nutrición infantil, la creación de un fondo con regalías para infraestructura de primera infancia y la obligación de destinar recursos de impuestos existentes a salud mental escolar.

En educación, plantea una ley que garantice mínimos de infraestructura en colegios públicos, agua potable, energía y conectividad, y condiciona la financiación de grandes obras a que los municipios cumplan primero esas condiciones básicas.
También propone reformas sociales, como subsidios de vivienda para madres cabeza de hogar y la formalización laboral de madres comunitarias y cuidadoras, así como medidas de protección digital que obliguen a plataformas a eliminar contenido que ponga en riesgo a menores en plazos estrictos.
El trasfondo de estas iniciativas es crítico. El propio documento advierte que Colombia invierte apenas el 0,83 por ciento del PIB en niñez, lejos de estándares regionales, y que los hechos victimizantes contra menores crecieron más del 700 por ciento en el último año.
Con ese panorama, la apuesta política de Lorduy es convertir la niñez en una prioridad obligatoria, no en una promesa de campaña más. La viabilidad, sin embargo, dependerá de que esas propuestas logren sobrevivir al pulso político que define qué temas se vuelven ley y cuáles quedan, como tantas veces, en el discurso.
