El Gobierno colombiano anunció este lunes una decisión que marca un giro en la política exterior del país: congelará las relaciones diplomáticas con la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD) y reconocerá la soberanía de Marruecos sobre la totalidad de su territorio, incluido el Sahara Occidental.
Colombia congela relaciones diplomáticas con la entidad denominada como "República Árabe Saharaui Democrática" (RASD). pic.twitter.com/GN3VKgi8FQ
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) August 10, 2026
La determinación fue comunicada por el Ministerio de Relaciones Exteriores luego de una “revisión soberana” del reconocimiento que Colombia había otorgado a la República Árabe Saharaui Democrática durante el gobierno anterior.
Según la Cancillería, la decisión tiene en cuenta que las Naciones Unidas no reconocen a la República Árabe Saharaui Democrática como Estado miembro y responde, además, al propósito de fortalecer la asociación estratégica entre Colombia y el Reino de Marruecos.

A partir de esta decisión, Colombia no mantendrá contactos políticos o diplomáticos con la RASD, ni realizará intercambio de misiones con esa entidad.
Tampoco respaldará a la RASD en foros multilaterales, incluidas las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, escenario en el que Colombia ocupa actualmente un asiento como miembro no permanente.

La Cancillería sostuvo que la nueva posición está enmarcada en el derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y el escenario planteado por la Resolución 2797 de 2025 del Consejo de Seguridad, relacionada con el Sahara Occidental.
El cambio supone, además, un acercamiento más estrecho con Marruecos, país con el que Colombia mantiene relaciones desde hace casi cinco décadas. El Gobierno señaló que busca “revitalizar” esos vínculos mediante una agenda de largo plazo y con mayores espacios de cooperación bilateral.

De acuerdo con el comunicado, esa nueva etapa estará enfocada en intercambios comerciales, promoción de inversiones, turismo, seguridad alimentaria, desarrollo portuario y logístico y conectividad atlántica entre los dos países.
La decisión también modifica la postura que Colombia había mantenido frente al conflicto del Sahara Occidental, una disputa territorial de larga duración entre Marruecos y el Frente Polisario, que proclama la RASD.
Con el congelamiento de los vínculos con esta última entidad, el Gobierno colombiano fija una nueva posición diplomática y prioriza el fortalecimiento de su relación bilateral con Rabat.
