El presidente Gustavo Petro se refirió a las inundaciones que afectan a buena parte de los departamentos de Córdoba y Sucre, y puso la lupa sobre los proyectos de generación de energía de la región: pidió renuncia y acciones penales.
En primer lugar, el jefe de Estado se despachó contra Urrá, una hidroeléctrica ubicada en Córdoba, creada hace más de 30 años en el río Sinú: “Todo vertimiento de Urrá sobre los campesinos es la continuación de un crimen ambiental”.
Esa declaración del primer mandatario tiene relación con los altos niveles de agua que ha tenido ese proyecto, producto de las fuertes lluvias de los últimos días, y esa condición ha llevado a la compañía a descargar más agua de lo habitual sobre el cauce.

Eso ha generado una alerta adicional para los habitantes aguas abajo de la hidroeléctrica. Frente a esto, Petro pidió la dimisión del líder del proyecto: “El gerente debe renunciar de inmediato y asumir sus responsabilidades penales”.
El presidente, además de relacionar a Urrá con la crisis de inundaciones, también mencionó a Hidroituango, uno de los proyectos de generación de energía más grandes del país, ubicado en Ituango, en el departamento de Antioquia.
“Dejaron llenar los embalses de Hidroituango y Urrá por simple codicia”, dijo el primer mandatario, y luego señaló al alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, quien es el presidente de la junta directiva de EPM, la administradora de esa hidroeléctrica.

“El alcalde debe explicarnos por qué impuso la maximización de utilidades de la empresa de EPM, asociada al grupo GEA, por encima de la vida del pueblo del noreste antioqueño. Lo mismo que Salvajina y Betania”, se lee en la publicación de Petro.
Su hipótesis es que se habrían dejado llenar los embalses “sin usarlos” para provocar escasez de gas: “Es, simplemente, una estrategia electoral contra la vida directa de los pueblos”, denunció el presidente en su cuenta de X este 8 de febrero.
Gustavo Petro concluyó: “Solo hicieron contratos de futuros a precios de las termoeléctricas de gas, diez veces superiores a las del agua, cuando tenían energía casi gratuita que ahora botan contra la vida del campesino. ¿Con quién se reparten las ganancias? Ya La Mojana está colmatada y seguirá la depresión momposina”.

