A ocho días de la consulta popular y las elecciones parlamentarias, el uribismo y el petrismo, las dos corrientes políticas más grandes del país enfrentadas ideológicamente, están soportando el mismo problema: la rebeldía de sus bases que quieren salirse del libreto y apoyar a sus propios candidatos a la presidencia.
Este viernes, 27 de febrero, el Centro Democrático, un partido que históricamente se ha caracterizado por la disciplina que imprime el expresidente Álvaro Uribe Vélez, tuvo que llamar al orden a sus militantes y pedirles el respaldo exclusivo en favor de Paloma Valencia, la candidata única del partido escogida en un proceso interno en diciembre de 2025.

“El respaldo electoral deberá otorgarse única y exclusivamente a los candidatos a la Cámara y el Senado del partido y la candidatura de la doctora Paloma Valencia a la presidencia”, se lee en el comunicado.
Incluso, la colectividad fue más allá y habló del acarreo de “investigaciones disciplinarias internas, así como procesos ante el Consejo Nacional Electoral y la Jurisdicción contencioso-administrativa”.
En otro párrafo, el Centro Democrático se refirió a la “pérdida de investidura”, “nulidad en la elección”, entre otras sanciones.
El comunicado del uribismo no es gratis y se traduce exclusivamente en una desobediencia interna que cada vez es más un secreto a voces y que se traduce en que algunos sectores están en la campaña presidencial del exministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, y unos más en las filas de Abelardo de la Espriella.

El propio De la Espriella confesó recientemente en una entrevista en Neiva: “Las encuestas dicen que el 70 % del uribismo está aquí. La base, no los políticos. Que el 40 % de los conservadores está aquí. También hay una base de Cambio Radical. Esa base ha entrado a engrosar la manada del ‘Tigre’, así que yo estoy feliz por eso”.
El concejal de Cali, Andrés Escobar, ya había planteado su incomodidad en una carta que envió al director del Centro Democrático, Gabriel Jaime Vallejo.
“¿Los militantes del Centro Democrático se encuentran en libertad de apoyar candidatos distintos al oficial del partido en las próximas consultas de marzo, particularmente frente a la candidatura de Paloma Valencia? Si la respuesta es negativa —como la lógica de partido indicaría—, surge una inquietud inevitable: ¿por qué figuras como José Obdulio Gaviria y Nubia Stella Martínez están respaldando públicamente opciones diferentes a las definidas por el partido? ¿Ellos actualmente hacen parte de la militancia formal del Centro Democrático? ¿Existen lineamientos diferenciados o excepciones que no han sido comunicadas a la base?”, interrogó.
Por los lados de la izquierda, el escenario es igual al de la derecha. El Pacto Histórico le ha insistido a su militancia guardarse este 8 de marzo y votar exclusivamente por las listas al Senado y la Cámara. Proponen no respaldar la consulta del Frente por la Vida, liderada por Roy Barreras y Daniel Quintero porque el candidato único, según ellos, es Iván Cepeda, quien llegará directamente a la primera vuelta presidencial en mayo.

En varios comunicados de prensa, el petrismo insiste en solicitar que “no se vote en ninguna consulta presidencial prevista para el 8 de marzo, rechazando el tarjetón en las mesas de votación”.
Además, han llamado a los ciudadanos a “fortalecer, con el triunfo electoral en el Congreso, la candidatura de Iván Cepeda, para que lidere un gran pacto por la vida y ganemos en primera vuelta, garantizando la continuidad del proyecto de cambio que ha venido liderando el presidente Gustavo Petro”.
Aunque el Pacto Histórico enfiló baterías alrededor del nombre de Iván Cepeda, hay varios rebeldes que le están apostando a la candidatura de Roy Barreras. ¿Lograrán Álvaro Uribe y Gustavo Petro disciplinar a sus bases?
