El presidente Gustavo Petro no tuvo otra alternativa que mirar hacia atrás y volver a implementar una vieja fórmula que se utilizó durante años en Colombia para atacar los cultivos de coca y que él mismo cuestionó en sus épocas de senador: el glifosato.
La propuesta, que será implementada por el ministro de Justicia (e) Andrés Idárraga, busca fumigar las plantaciones de coca con este químico mediante drones que, según explicó el alto funcionario, se desplazarán exclusivamente a 1,5 metros de altura de la planta.
El Gobierno no acudirá a la consulta previa con las comunidades porque, en este caso, el glifosato se aplicará únicamente en cultivos que no estén cercanos a campesinos o comunidades étnicas. La Agencia Nacional de Licencias Ambientales (Anla) tendrá la última palabra y decidirá sobre el tema en los próximos días.

La polémica iniciativa empezará a implementarse a ocho meses de finalizado el Gobierno de Gustavo Petro, en 17 municipios del Cauca, uno de los departamentos que más produce hojas de coca en Colombia y que ha sido escenario de una guerra campal entre grupos armados.
Además, se trata de un territorio donde las disidencias de las Farc obligan a los campesinos a sembrar coca y, en muchas ocasiones, los utilizan para impedir el paso del Ejército y la erradicación de las plantaciones ilícitas.
Idárraga ha dejado claro que se trata exclusivamente de una aspersión terrestre y que se encuentra dentro del marco legal y ambiental vigente.
Gustavo Petro ya había anunciado la fumigación con glifosato días antes del anuncio de Estados Unidos de descertificar a Colombia en la lucha contra las drogas. No obstante, su entonces ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, quien además fue magistrado de la Corte Constitucional, le salió al paso y cerró la puerta a la propuesta por considerarla inconstitucional.
El 10 de septiembre de 2025, en un evento público, Eduardo Montealegre reconoció que se mantenía la prohibición y calificó como un “camino difícil” hacer realidad la propuesta planteada por Petro.
“Por ahora, Colombia tendrá que mantener su prohibición total del glifosato y solo en circunstancias extraordinarias, cuando se cumplan estos principios, podría darse un giro radical en la lucha contra el narcotráfico”, explicó Montealegre en dicho encuentro.
El ministro de Justicia aseguró que la propuesta de Petro tenía un camino a recorrer “supremamente difícil”, teniendo en cuenta las limitaciones que ha dado la Corte Constitucional sobre el uso del glifosato como herramienta para combatir los cultivos ilícitos y el narcotráfico en Colombia.
El ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, descartó el regreso de la aspersión con glifosato pese a la propuesta de Petro. “Es un camino supremamente difícil”, dijo. https://t.co/if1kX8qDUN pic.twitter.com/q9CuMpc75J
— Revista Semana (@RevistaSemana) September 10, 2025
Además, detalló las razones de esas dificultades: “No puede convertirse la utilización del glifosato en una política generalizada. Si llegara a utilizarse nuevamente y en forma excepcional esa política, pues no puede ser generalizada y tiene que ser excepcional”.
También explicó que otro obstáculo para hacer realidad la idea del presidente Petro tiene relación con el principio de proporcionalidad, específicamente con el subprincipio de necesidad, teniendo en cuenta que deberían existir mecanismos para disminuir notablemente el daño de la aspersión área.
Entonces, ¿por qué el presidente cambió de opinión? La respuesta solo la tiene Petro.
Según el exministro de Justicia, Wilson Ruiz, Petro dijo que “el glifosato era ‘tóxico’ y ‘criminal’. Hoy, convenientemente, ya no lo es. La sustancia no cambió, cambió el discurso. La memoria selectiva de este desgobierno deja claro que no hay principios, solo conveniencia. Es momento de salvar a Colombia de tanta incoherencia”.
Lo más probable es que la decisión del Gobierno termine demandada ante la Corte Constitucional.
