Paloma Valencia, la candidata que escogió el Centro Democrático en diciembre de 2025, y que cogió de la mano Álvaro Uribe y mostró como su competidora favorita por la Casa de Nariño, fue una de las grandes derrotadas en la contienda electoral de este domingo, 31 de mayo. Su votación fue similar a la del exvicepresidente Germán Vargas Lleras, cuando compitió en 2018 por la presidencia, y que lo llevó a apartarse de la arena política.
Valencia no logró pasar a la segunda vuelta presidencial y, como si fuera poco, Abelardo de la Espriella, también de derecha, se quedó con gran parte del voto uribista sin necesidad de contar con el respaldo del expresidente Álvaro Uribe Vélez.

A juicio de varios analistas políticos, el expresidente y fundador del Centro Democrático fue el gran derrotado en esta primera vuelta porque se echó encima el peso de la candidatura de Valencia, los resultados no jugaron a su favor y De la Espriella ganó sin su respaldo.
A diferencia de lo ocurrido en las urnas con Iván Duque y Juan Manuel Santos, en esta oportunidad, los electores no jugaron de su lado y saltaron a los brazos del Tigre quien cautivó con un discurso fuerte y contundente contra los grupos armados y la violencia, y una campaña estratégica, moderna y más digital.

Álvaro Uribe tiene una encrucijada en el alma. Estaba seguro de la experiencia de Paloma Valencia y creía que era la indicada entre el abanico presidencial para dirigir los destinos del país. A partir de este lunes, tendrá que definir cuál será el camino a seguir.
El expresidente no lo ha hecho oficial, pero respaldará a Abelardo de la Espriella.
Es amigo personal de su familia, lo conoce desde hace más de una década, tienen raciones en Montería, Córdoba, y el hoy candidato presidencial ha sido respetuoso y le ha dado su lugar, aunque los seguidores uribistas y del Tigre han tratado, en ocasiones, de hacer ver unas diferencias que no existen.
Uribe Vélez es de los políticos que sabe jugar en el ajedrez electoral y tiene claro que, aunque pudo perder con Paloma Valencia en primera vuelta, no lo hará en segunda. Al fin y al cabo, el principal competidor de Abelardo de la Espriella es Iván Cepeda, un político de izquierda radical, petrista y quien lo ha declarado su enemigo político en los últimos años. El país no puede olvidar que, recientemente, el candidato de izquierda dijo que su pelea en las urnas no era con Paloma Valencia, sí con Álvaro Uribe.
Tampoco se puede olvidar que Cepeda llevó a los estrados judiciales a Álvaro Uribe por supuesta manipulación de falsos testigos y lo tuvo sentado en los tribunales durante casi una década. Un nuevo y eventual triunfo de Iván Cepeda, en esta oportunidad en la Presidencia, significa amargos años para el expresidente.

Después de esta primera vuelta, Uribe, seguramente tomará decisiones. Más allá de arropar al candidato Abelardo de la Espriella, se tendrá que examinar qué pasará con el Centro Democrático, su partido político, y con el uribismo, una corriente política que lo ha acompañado durante años.
Algunos críticos de derecha ya hablan del nacimiento del posuribismo, tras el éxito en las urnas de Abelardo de la Espriella y la derrota de Iván Cepeda.
