La Plaza de Bolívar fue escenario de una nueva jornada de movilización convocada por sectores cercanos al Gobierno, en coincidencia con la visita del presidente Gustavo Petro a Estados Unidos.
Hoy las plazas hablaron.
— DAPRE (@DapreCol) February 3, 2026
Hablaron con banderas, con abrazos, con voces que no se rinden. 🇨🇴
Miles de personas salieron a decir que este país se defiende con dignidad, con trabajo que alcance para vivir y con amor por Colombia. Cada rostro, cada paso, cada consigna fue una… pic.twitter.com/dx9xxkg3pm
La concentración buscó proyectar un mensaje de respaldo político en un momento clave de la agenda bilateral entre Bogotá y Washington.
En la tarima principal de la convocatoria estuvieron: la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino; la superintendente de Industria y Comercio, Cielo Rusinque; al ministra (e) de Ambiente; Irene Vélez; el ministro de Hacienda, Germán Ávila; el ministro de Educación, Daniel Rojas; la ministra de Vivienda, Helga Díaz; Gloria Cuartas, delegada para la implementación del acuerdo de paz, y Támara Ospina, viceministra de Mujeres.

Desde la mañana, organizaciones sociales, sindicatos y funcionarios públicos comenzaron a reunirse en el centro de la capital, alrededor de la tarima instalada para la jornada.
La convocatoria, promovida por figuras del progresismo y por las mismas entidades públicas del Gobierno, fue presentada como una expresión de apoyo al mandatario en medio de las conversaciones que sostiene con autoridades estadounidenses sobre temas estratégicos para el país.

Durante la movilización, los discursos y consignas giraron en torno a la defensa del proyecto político del Gobierno, la reivindicación de derechos sociales y la necesidad de fortalecer la autonomía del país en el escenario internacional.
Voces del Ejecutivo y líderes cercanos al presidente participaron en la jornada para reforzar el mensaje político que se buscaba transmitir desde Bogotá.

En paralelo a la movilización, el presidente Petro difundió mensajes dirigidos a sus seguidores, en los que llamó a respaldar su gestión y a cuestionar lo que calificó como campañas de desinformación.
Estos pronunciamientos se sumaron a la estrategia comunicativa del Gobierno, que buscó conectar la agenda diplomática con la movilización en las calles.
Mientras el presidente avanzaba en su agenda en Washington, en Bogotá se configuraba una movilización que buscó mostrar respaldo popular a su liderazgo.









