POLÍTICA

Miguel Uribe Londoño anticipa las consecuencias que tendría la unión de Uribe y Petro en la elección de Honorio Henríquez en la presidencia del Senado

El padre del excandidato presidencial Miguel Uribe Turbay no ocultó su molestia con Uribe y Petro por la unión para respaldar a Henríquez.

GoogleSiga las noticias del mundo de la política en Discover y acceda a contenido exclusivo

21 de julio de 2026 a las 11:19 a. m.
“Álvaro Uribe vuelve a Gustavo Petro su nuevo mejor amigo”, expresó el excandidato presidencial Miguel Uribe Londoño.
“Álvaro Uribe vuelve a Gustavo Petro su nuevo mejor amigo”, expresó el excandidato presidencial Miguel Uribe Londoño. Foto: SEMANA.

Aunque el uribismo y el petrismo insisten, cada uno por su lado, en que no se aliaron para elegir a Honorio Henríquez, del Centro Democrático, como presidente del Senado y derrotar a Alfredo Deluque, candidato de Abelardo De La Espriella, la votación reflejó la unión de esas casas políticas que, si bien militan en orillas distintas, en esta oportunidad se juntaron para atravesarse ante las pretensiones del Tigre.

La elección de Henríquez, el punto que encontró nuevamente a Uribe y Petro, generó un terremoto político porque, aunque el ministro del Interior designado, Rodrigo Lara Restrepo, venía advirtiendo el escenario, pocos creyeron que se materializara y que el uribismo y el petrismo terminarían unidos derrotando al abelardismo en el Congreso.

El Debate con Miguel Uribe Londoño, candidato presidencial
El Debate con Miguel Uribe Londoño, candidato presidencial Foto: GUILLERMO TORRES REINA / SEMANA

El excandidato presidencial Miguel Uribe Londoño, padre del también excandidato Miguel Uribe Turbay, asesinado en 2025, expresó que, más allá de lo ocurrido en la elección de este 20 de julio, habrá consecuencias.

“Álvaro Uribe vuelve a Gustavo Petro su nuevo mejor amigo”, escribió Uribe Londoño en sus redes sociales.

Añadió que “burlarse de sus electores les saldrá caro a los dos. Su victoria es pírrica, inocua. Desenmascara el afán de Álvaro Uribe y de Gustavo Petro de defender sus intereses personales. Ya unidos queda claro que Abelardo tiene un enemigo común que derrotar”.

Álvaro Uribe, Gustavo Petro, Honorio Henríquez, Abelardo De La Espriella
Álvaro Uribe, Gustavo Petro y Abelardo De La Espriella protagonizan el debate público tras la elección de Honorio Henríquez como presidente del Senado. Foto: SEMANA

Asimismo, mencionó la palabra “petrouribismo”, que los críticos de Uribe y Petro han replicado en sus redes sociales.

Uribe y Petro no han confirmado la alianza política. Y, seguramente, no lo harán porque no existió de manera oficial.

El Pacto Histórico, por ejemplo, buscó desmarcarse del uribismo este martes 21 de julio. En su cuenta oficial de X, el partido escribió: “Que nadie se equivoque. Nuestro voto fue contra Abelardo De La Espriella, contra el fascismo, y sus abusos de poder en contra hasta de sus propios ‘aliados’. Seguimos estando en las antípodas del pensamiento con Uribe y el Centro Democrático. Esperamos del nuevo presidente del Senado altura política y garantías para el ejercicio de la oposición. Hoy derrotamos al tigrillo”.

Alfredo de Luque, Honorio Henríquez
El senador Alfredo Deluque, del Partido de la U, no logró los votos suficientes para conseguir la presidencia del Senado, que quedó en poder de Honorio Henríquez, del Centro Democrático. Foto: SEMANA

Por su parte, José Obdulio Gaviria, quien hace parte del centro de pensamiento del Centro Democrático, afirmó en redes sociales: “El petrismo votó mayoritariamente por Honorio Henríquez (Centro Democrático) para presidente del Senado. ¡Gran escándalo! El petrismo votó unánimemente por Manuel Virgüez (MIRA) para la primera vicepresidencia. A todo el mundo le pareció normal. El uribismo, acompañado por senadores de Salvación Nacional, votó por el petrista Alejandro Ocampo para la segunda vicepresidencia. Normal. El petrismo votó unánimemente por el secretario general del Senado. Normal. Todo normal. Todo como ha sido, es y será. Tal vez la sorpresa se deba a que este trámite —no ideológico, sino puramente procedimental— requiere operadores políticos que no sean bisoños”.