El presidente Gustavo Petro leyó frente a una multitud un fragmento del expediente de Kevin Acosta, el menor de edad que falleció por aparente negligencia de la Nueva EPS (controlada por el Gobierno nacional), para rechazar las responsabilidades que se le atribuyen al Ejecutivo.
El jefe de Estado contó que el niño sufrió un accidente y fue remitido al hospital de Palestina, en Huila. Por la gravedad de los hechos, fue trasladado a un centro médico de mayor nivel, en Pitalito, donde se sugirió una intervención quirúrgica y la madre se habría negado al procedimiento.

“El estado del paciente se deteriora y se le informa a la madre de que hay que intervenir quirúrgicamente y sus riesgos, pero la madre no acepta la intervención; tampoco puedo decir si fue lo acertado o no”, detalló el mandatario.
Él manifestó que se tiene un documento con la firma de la madre del menor de edad del 8 de febrero, donde expresó el supuesto rechazo al procedimiento y pidió priorizar el tratamiento clínico. De Pitalito fue trasladado a Bogotá, donde perdió la vida.

Con todo esto, Petro justificó: “No mentimos anoche. No estamos tapando algo con otra cosa. No hacemos lo que hacen aquí con los miles de niños que han muerto por falta de agua potable. Aún hay que investigar más; si se establece una responsabilidad, es ajena a la familia, sobre todo en el traslado de Santander hacia Huila, y entonces la pausa que no recibe la última dosis que tenía que recibir”.
El presidente dijo que reveló el contenido de la historia clínica del menor de edad para contraponer las versiones que han circulado en la opinión pública. “Lo digo aquí, simplemente, para que aquellos que están diciendo que el Gobierno nacional es culpable de un asesinato, es mentira”.
Esto, pese a la polémica existente porque Petro y Nueva EPS publicaron la historia clínica de Kevin Arley Acosta, cuya privacidad está protegida por la Constitución.

En las redes sociales no le perdonan al presidente y al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, sus expresiones sobre la muerte del menor de siete años y la supuesta responsabilidad de su acudiente. Jaramillo atribuyó el hecho a una caída, y no a la falta del medicamento que lo protegía de la hemofilia.
