La reforma a la salud tiene una oportunidad de revivir en el Senado a través de la misma estrategia que le dio vida a la reforma laboral y que llevó a su aprobación en el Congreso.
Seis senadores fueron designados para encabezar una comisión accidental que analizará la apelación al debate de la Comisión Séptima del Senado que terminó con el hundimiento del proyecto para decidir si se reinicia el tercer debate en una nueva comisión de esa corporación.

La decisión está en manos de seis senadores, de los que dos (Enrique Cabrales y Édgar Díaz) pertenecen a partidos de oposición. En esa instancia solo hay un senador del Pacto Histórico, Álex Flórez.
Los otros tres legisladores a cargo del análisis de la apelación al hundimiento de la reforma a la salud no están en el bloque de la administración de Gustavo Petro, pero tampoco se han casado con la oposición férrea, lo que le da margen de maniobra al Gobierno.

Allí están Julio Elías Chagüi, del Partido de la U; Óscar Mauricio Giraldo, del Partido Conservador, y Jairo Alberto Castellanos, de la ASI. Entre ellos, Chagüi y Castellanos han tenido coincidencias en votos con la bancada del petrismo.
A Giraldo se le conoce como el “senador mariano” porque llegó al Congreso con los votos de Lazos de Amor Mariano, un grupo de oración católico consagrado a la Virgen María. Sus posturas políticas han estado atravesadas por su fe, lo que ha hecho que se oponga a proyectos del Gobierno e, incluso, fue crítico de la reforma a la salud cuando se discutió en 2025.

En micrófonos, los congresistas que pertenecen a esa comisión accidental aseguran que su postura sobre la apelación al hundimiento de la reforma a la salud dependerá del análisis técnico que hagan de la discusión del proyecto.
No obstante, en el Legislativo todo se mueve por las cargas políticas, más cuando esa discusión se da en un contexto electoral en el que los congresistas están enfocados en los comicios presidenciales y no en lo que sucede en el recinto.

Dentro de ese bloque de seis senadores, el Gobierno solo tiene un voto asegurado, el de Flórez, y habría al menos tres en contra del interés del petrismo de revivir la reforma a la salud. Con un solo congresista más que se incline por no darle trámite a la apelación, el texto quedaría sepultado, sin posibilidad de que la apelación llegue a la plenaria del Senado.
El análisis comenzará el martes de Pascua, para cuando los seis integrantes de esa comisión accidental ya fueron citados a un encuentro en el Congreso en el que dirán cuáles serán las reglas de juego para analizar la apelación.

Los senadores revisarán si detrás de la decisión del hundimiento hubo mesas técnicas, audiencias públicas, si el procedimiento según la Ley Quinta fue el correcto y si se dio el debate del proyecto antes de hundirlo. Todas esas instancias sí se dieron y el resultado de estas fue, precisamente, el rechazo al articulado durante el tercer debate en la Comisión Séptima del Senado.

Solo hay un asunto que podría mover la balanza: la crisis del sistema de salud. Entre los senadores de la comisión accidental está claro que el sector pasa por una grave situación que ya está cobrando la vida de los pacientes por la falta de atención.
Si esa necesidad es tenida en cuenta al momento de analizar la apelación, el Congreso se inclinaría por una reforma a la salud que no necesariamente sea la misma que está promoviendo el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo.

Este debate ocurre cuando el sector salud pasa por un muy mal momento y es uno de los principales temas de discusión de los candidatos presidenciales. Además, está en manos del senador Giraldo, un congresista cuyos compañeros de comisión accidental describen como “un conciliador”.
