La navidad y las fiestas de fin de año suelen traer comidas abundantes, reuniones familiares y altas temperaturas en muchas en muchas regiones del país. Ese calor favorece el crecimiento de bacterias como Salmonella, Escherichia coli y Clostridium botulinum, responsables de intoxicaciones alimentarias que pueden provocar diarrea, vómitos, fiebre y dolor abdominal. Por eso, la prevención depende de práctica fundamentales que cualquier persona puede aplicar.

El primer paso es cuidar la cadena de frío. Carnes, pescados, lácteos y huevos deben conservarse a menos de 5 °C. No hay que dejar los alimentos fuera de la nevera más de dos horas, y si se trasladan, lo ideal es hacerlo es conservadoras con hielo. Esto es especialmente importante en celebraciones al aire libre o cuando la comida permanece varias horas antes de servirse.
La cocción completa es otro punto clave. Carnes, aves, pescados y huevos deben cocinarse por completo; el interior no puede quedar rosado ni crudo. Esta medida elimina microoganismos que podrían sobrevivir en alimentos poco cocidos y causar enfermedades.

También es vital prevenir la contaminación cruzada. Usar tablas y utensilios distintos para alimentos crudos y cocidos, y lavar las manos, mesadas y cuchillos después de manipular alimentos sin cocinar puedes prevenir que ingrese algún tipo de bacteria maligna.
El agua y el hielo requieren atención especial. Solo se debe usar agua potable para beber, lavar alimentos y preparar hielo. Si hay dudas sobre su calidad, hiérvala durante al menos tres minutos o utilice desinfectantes autorizados. Preparar hielo con agua insegura o tocarlos con las manos aumenta el riesgo de enfermedades.
La higiene de frutas y verduras también es esencial. Lávelas bien antes de consumir, incluso si se pelarán, para eliminar restos de tierra, microorganismos o productos químicos que puedan estar presentes.

Cuando se trata de descongelar alimentos, nunca se debe hacer a temperatura ambiente. Pasar los productos del congelador a la nevera, usar agua fría cambiándola constantemente o emplear el microondas son opciones seguras.
Las porciones pequeñas incluso pueden cocinarse directamente sin descongelar previamente. Para las sobras, refrigere en recipientes poco profundos y consúmalas dentro de dos a tres días. Si la comida estuvo más de dos horas fuera de la nevera, lo más seguro es desecharla.
En eventos al aire libre o buffets, mantenga las fuentes calientes cubiertas y sobre una placa caliente, y coloque los alimentos fríos sobre hielo o dentro de la nevera. Evite que la comida quede expuesta al sol o a temperatura ambiente durante horas.










