Salud

¿Y si alguien que ama estuviera en riesgo?

El virus respiratorio sincitial puede parecer un resfriado más, pero puede poner en riesgo la vida de bebés y adultos mayores. Conocerlo y prevenirlo es clave para proteger a quienes más queremos.

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2 de noviembre de 2026 a las 4:41 p. m.
El virus respiratorio sincitial (VRS) es uno de esos virus que puede causar desde resfriados leves hasta afecciones graves, como bronquiolitis (en bebés) y neumonía, según el National Centre for Immunisation and Surveillance de Australia. Es decir, puede pasar de un “es un simple resfriado” a un “necesito llevarlo a urgencias ya”.
El virus respiratorio sincitial (VRS) es uno de esos virus que puede causar desde resfriados leves hasta afecciones graves, como bronquiolitis (en bebés) y neumonía, según el National Centre for Immunisation and Surveillance de Australia. Es decir, puede pasar de un “es un simple resfriado” a un “necesito llevarlo a urgencias ya”. Foto: Getty Images

Dicen que hay que vivirlo en carne propia para entenderlo, que solo cuando se vive se siente. Los que son papás dirán que saben de qué estoy hablando. Quienes experimentaron, directa e indirectamente, el covid-19 también.

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Y aun así, quizá haya muchos otros que no han pasado por situaciones similares o que les dieron menos atención de la necesaria. Por desconocimiento, porque “eso” da cada cierto tiempo, porque para eso ya hay una receta familiar que lo cura todo o porque pensar en una sala de urgencias es casi un no de primerazo.

“Es un resfriado de la edad, se le pasa en unos días”; “si la tos se vuelve preocupante, busco ayuda”; “si le da fiebre y está más decaído, lo llevo al médico”; “es un virus de niños, ya pasará”...

Y sí, hay circunstancias en las que se vale la receta que ya se sabe que funciona o el tratamiento en casa, que es efectivo y menos complicado que ir al médico. Pero cierre los ojos y piense qué haría si ese alguien al que ama tuviera una dolencia que usted no sabe cómo manejar. Una herida, un dolor, un síntoma que no sabe cómo interpretar. ¿Espera o actúa? ¿Y qué tal si no saber qué hacer, en qué momento o cómo hacerlo, termina en una hospitalización?

El virus respiratorio sincitial (VRS) es uno de esos virus que puede causar desde resfriados leves hasta afecciones graves. Puede pasar de un “es un simple resfriado” a un “necesito llevarlo a urgencias ya”.

El virus respiratorio sincitial (VRS) es uno de esos virus que puede causar desde resfriados leves hasta afecciones graves, como bronquiolitis (en bebés) y neumonía, según el National Centre for Immunisation and Surveillance de Australia. Es decir, puede pasar de un “es un simple resfriado” a un “necesito llevarlo a urgencias ya”.

Y las cifras respaldan la importancia no solo de conocerlo más, sino de llenarse de herramientas para prevenirlo, hacer lo que se debe cuando llega y cuidarlo cuando la crisis parece haber terminado.

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6 cifras que no conocía del virus respiratorio sincitial

  • De 2,4 a 11,4 más: la tasa de hospitalización en personas con diabetes.
  • 10: mayor riesgo de hospitalización en mayores entre 65 y 80 años con EPOC (vea acá el especial La radiografía del EPOC: cuando la máquina de respirar colapsa).
  • Entre 4,6 y 36,5: varía la tasa de hospitalización en personas con insuficiencia cardíaca congestiva.
  • De 2,3 a 2,5 más hospitalización en adultos de 65 años o más con asma.
  • 28 % de los adultos hospitalizados por VRS tienen enfermedad renal crónica.
  • 4 veces más riesgo de hospitalización en pacientes con enfermedad renal crónica.

La caja de herramientas que usted necesita

Para conocer más del VRS y saber cómo actuar cuando aparece, hay que tener clara su radiografía.

  • ¿A quiénes afecta? A todos. Nadie escapa de él. Pero en bebés que aún lactan y en niños pequeños puede causar una bronquiolitis grave que, a veces, puede ser mortal. En niños más grandes y adultos sin otras enfermedades, las infecciones suelen ser menos graves. En adultos mayores de 65 años, en cambio, aumentan las tasas de hospitalización y mortalidad. El riesgo es aún mayor si existen otros antecedentes médicos, como enfermedades pulmonares, afecciones circulatorias o discapacidades funcionales, dice la Organización Mundial de la Salud.
  • ¿Cuáles son sus síntomas? Congestión, rinorrea (esa incómoda “moqueadera”) y fiebre. Pero, si la infección progresa, pueden aparecer tos, respiración acelerada, esfuerzo para respirar y sibilancias (que usted seguro reconoce como un silbido), explica Heater Marshal en EBSCO, proveedor mundial de bases de datos de investigación y referente en contenido académico, científico y profesional de alta calidad.
  • ¿Hay factores de riesgo que incrementan la posibilidad de complicaciones? Sí, y podemos dividirlos en dos grandes grupos. El primero está relacionado con los bebés: tener menos de 12 semanas de nacido, ser prematuro, no recibir lactancia materna, estar expuesto al humo o tener trastornos que afectan el desarrollo cardiopulmonar. El segundo incluye a los adultos mayores de 65 años, las personas con inmunodeficiencias y quienes tienen enfermedades cardiopulmonares.
  • ¿Se puede contagiar más de una vez? Sí. Y varias veces a lo largo de la vida, porque la respuesta inmunitaria a la infección no protege por completo y el contagio puede repetirse.
  • ¿Qué hacer para prevenir el VRS? Vacunarse, una posibilidad que incluso permite proteger al bebé antes de nacer, mediante la inmunización de su mamá (vea acá nuestro especial Vacunación en América Latina 2026). A esto se suman acciones cotidianas que a veces no son tan cotidianas. El Departamento de Salud del Estado de Washington recomienda lavarse las manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos; evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca sin haberse lavado las manos; cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar; evitar el contacto con personas enfermas; limpiar y desinfectar las superficies que otros tocan con frecuencia (como las del gimnasio), y quedarse en casa cuando se está enfermo. Parecen mínimas, pero hacen grandes diferencias.
¿A quiénes afecta? A todos. Nadie escapa de él. Pero en bebés menores de 6 meses y en adultos de más de 65 años las consecuencias pueden ser severas. Aun más si no se aplicó un esquema de vacunación que los proteja.
En el caso de Colombia, el Ministerio de Salud y Protección Social reportó un avance superior a lo previsto en la vacunación materna contra el VSR, con 53.647 dosis aplicadas finalizando el mes de enero desde su inclusión en el esquema nacional en 2025.
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  • Menores de 6 meses: cerca de la mitad de las defunciones son de niños menores de seis meses.
  • Menores de 5 años: cada año, el VRS causa más de 3,6 millones de hospitalizaciones y aproximadamente 100.000 muertes de niños menores de 5 años a nivel mundial. El 97 % de estas muertes ocurre en países de ingresos bajos y medianos.
  • Mayores de 65 años: se estima que anualmente, en Estados Unidos, este virus provoca hasta 160.000 hospitalizaciones y 10.000 muertes. La tasa de hospitalización de los adultos infectados es mayor entre las personas con afecciones subyacentes, como asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o insuficiencia cardíaca congestiva.

Las preguntas que necesita hacerse

Ante la duda, estas preguntas pueden ayudarle a decidir qué hacer:

  • Moquea, le duele la garganta y tiene tos. ¿Qué hace? Revise qué tan fuertes son los síntomas, tenga presentes los antecedentes médicos y consulte con un profesional de salud. Esperar sin reflexionar no ayuda.
  • Tiene tos, pero no hay fiebre. ¿Cuánto tiempo espera para buscar ayuda médica? No hay que esperar a que aparezca la fiebre o a que la tos se vuelva insostenible. Lo recomendable es consultar de acuerdo con los síntomas, los antecedentes y las indicaciones del médico. Puede empezar por la orientación telefónica de su entidad de salud o acudir a un servicio de urgencias si hay señales de alarma. La falta de acción puede ser el enemigo.
  • ¿Espera o actúa? No siempre hay que salir corriendo a urgencias, pero hay señales que no se deben dejar pasar: respirar con dificultad, estar confundido o muy decaído, presentar fiebre persistente o tener antecedentes que aumenten el riesgo de complicaciones. Ante estas señales, hay que buscar atención médica.

Cuando el VRS se complica, las consecuencias pueden ir desde una hospitalización —que en los adultos mayores puede durar entre 7 y 12 días— hasta la muerte. Se estima que entre el 4 % y el 6 % de los adultos de 60 años o más que presentan fallecen.

Y las consecuencias también van más allá. Para los cuidadores, sobrellevar la crisis es una prueba de resistencia: pensar que no pueden hacer nada, aunque su papel sea fundamental —y muchas veces invisible—; vivir con la incertidumbre de no saber si ese ser querido recuperará su autonomía; sentir culpa, a veces sin razón, por pensar que pudieron haber evitado llegar a ese momento. Y, al mismo tiempo, enfrentar el agotamiento físico y emocional de cuidar, mantener el ritmo de trabajo —a veces incluso conservar el trabajo—, descansar lo suficiente, estar presente para los demás y sostener el ánimo propio.

Cuando el VRS se complica, las consecuencias pueden ir desde una hospitalización —que en los adultos mayores puede durar entre 7 y 12 días— hasta la muerte. Se calcula que provoca cada año 100.000 muertes de niños menores de 5 años.

Qué pasa en las Américas

  • En las Américas, a septiembre de 2026, según el Instituto Nacional de Salud (INS), la circulación del VRS iba en aumento en Centroamérica y en Brasil y el Cono Sur, con casos particularmente elevados en Paraguay y Uruguay.

VRS en Colombia, en pocas palabras

  • Es el principal virus circulante. A septiembre de 2026, representaba el 45,9 % de los aislamientos y la tendencia iba al alza, indicó el INS.
  • Menores de 5 años: representaban el 45,3 % del total de casos detectados.
  • Mayores de 60 años: representaban el 48,6 % del total de casos detectados.
  • El primer pico respiratorio del año suele comenzar en marzo y extenderse hasta junio, según la Alcaldía de Bogotá.
  • El aumento de casos de infección respiratoria también ocurre durante el último trimestre del año y se acentúa en diciembre y enero, después de las fiestas, cuando se reúnen más personas, según el INS.

¿El efecto rebaño sirve o no?

La inmunidad colectiva, o efecto rebaño, es la protección indirecta que se produce cuando una proporción suficientemente alta de la población se vuelve inmune a una enfermedad infecciosa, principalmente a través de la vacunación, explica la Organización Mundial de la Salud.

Cuando muchas personas están inmunizadas, se reducen las oportunidades de que la enfermedad se transmita. Así, también se protege indirectamente a quienes no pueden vacunarse, como los recién nacidos y las personas con inmunodeficiencias graves o alergias severas a componentes de las vacunas, indican los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Para Camilo Moreno, director médico para el Clúster Norte de Latinoamérica de Pfizer, el efecto rebaño es uno de los grandes logros de la región. Y lo es, especialmente, en tres grandes grupos de vacunas: las pediátricas, las del viajero y las dirigidas a los adultos, estas últimas las menos “consumidas”. “Latinoamérica es la mejor región del mundo en inmunización”, le dijo a SEMANA durante un encuentro con periodistas en Cartagena.

Al preguntarle si esa radiografía cambió después de la pandemia, señaló que el covid-19 despertó una conciencia sobre la vacunación que antes no existía con la misma fuerza. Y que, pese a los movimientos antivacunas y a la polarización política que los rodea, el panorama no ha cambiado negativamente.

El dato. Las vacunas para el adulto mayor: VRS, neumococo, covid, herpes zóster e influenza.
Camilo Moreno, director médico para el Clúster Norte de Latinoamérica de Pfizer.

Lo que sí consideró urgente es aumentar la inmunización y aprovechar las vacunas disponibles en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI), a las que muchas personas todavía no acuden. También recordó que los ciudadanos pueden participar activamente en su propio cuidado si conocen qué vacunas incluye el PAI y cuáles no.

Cómo actuar para generar una cadena de corresponsabilidad es la pregunta que sigue. Ante ella, instó a que todos los actores participen en la concienciación de que hay vacunas para todas las etapas de la vida y están disponibles en gran proporción, al menos en Colombia. Algunas de las más importantes están incluidas en los programas estatales y regionales de salud.

Para el médico, el reto de la corresponsabilidad está en darle la vuelta a la realidad y pasar de la reacción (pensar en la vacuna solo cuando se está enfermo) a la prevención (acudir al PAI y pedir la inmunización). Esto no desconoce las dificultades que presenta el sistema sanitario, pero sí pone en contexto otros recursos para acceder a él.

“Proteger la salud respiratoria en cada etapa significa aprovechar las herramientas disponibles y garantizar que lleguen a quienes más las necesitan”, dijo.

En los zapatos de la gente

Se calcula que cada año se producen 33 millones de infecciones por VRS en niños en el mundo y que cerca de 100.000 terminan en muerte. Pero hay un dato que preocupa aún más: por cada fallecimiento registrado en un hospital, se estima que podrían existir otras tres muertes asociadas que no se identifican como consecuencia del virus o que no quedan registradas como tales.

Consultada por SEMANA sobre qué hacer, más allá de las políticas públicas y las iniciativas privadas, para cambiar estas cifras, la infectóloga pediatra Claudia Beltrán insistió en que la prevención debe comenzar desde el inicio de la vida. Pero también hizo un llamado a acercarse a la gente de otra manera: con empatía, reconociendo sus saberes y sus limitaciones, y hablando en un lenguaje que todos entiendan.

Y esa prevención comienza incluso antes de nacer. En los bebés, la protección puede empezar durante el embarazo, con la vacunación materna, que permite transferir anticuerpos y cubrir los primeros meses de vida.

Encontrar herramientas para llegar al ciudadano de a pie es posible y necesario, insistió. También remarcó la importancia de estar en los formatos que la sociedad consume hoy, como las redes sociales, donde muchas personas buscan información y se encuentran con contenidos inexactos o erróneos.

Por cada fallecimiento registrado en un hospital, se estima que podrían existir otras tres muertes asociadas que no se identifican como consecuencia del virus.

La prevención debe entenderse como un compromiso continuo: en los bebés, la protección comienza incluso antes de nacer, con la vacunación materna durante el embarazo, que permite transferir anticuerpos y cubrir los primeros meses del bebé.

Para Beltrán, se sabe que el VRS “se transmite principalmente por partículas respiratorias infecciosas que se propagan por el aire, ya sea al toser, estornudar o hablar, y por contacto directo con personas infectadas o a través de superficies contaminadas. Esto nos da un punto de partida claro, y es que la prevención debe ser una prioridad”.

Y sentencia: “Aunque hay aspectos del virus por comprender, lo que sabemos hoy es suficiente para actuar. Las infecciones por virus respiratorios aumentan la presión sobre los servicios de salud, como en hospitalizaciones, y eso nos afecta a todos”.

Doctora Claudia Beltrán
Doctora Claudia Beltrán. Foto: Pfizer
“Aunque hay aspectos del virus por comprender, lo que sabemos hoy es suficiente para actua”.
Claudia Beltrán

El inicio de la ruta

Un estudio internacional encontró que la vacunación materna redujo en un 82 % los cuadros graves que requieren atención médica durante los primeros tres meses de vida del bebé. La reducción fue del 70 % durante los primeros seis meses. Además, las hospitalizaciones relacionadas con el VRS disminuyeron en más del 55 % en ese mismo periodo.

¿Cómo proteger a estos bebés? Catalina Valencia, ginecóloga obstetra y especialista en medicina materno fetal, explica que la placenta permite el paso de los anticuerpos —las defensas— que la madre ha producido al entrar en contacto con diferentes virus y bacterias. Gracias a ese mecanismo, el bebé puede nacer con una protección inicial mientras su sistema inmunológico, todavía inmaduro, desarrolla la capacidad de producir sus propios anticuerpos.

Por eso destaca que en Colombia la vacunación contra el VRS se indique desde la semana 28 de gestación, y no desde la semana 32, como recomiendan los CDC.

Doctora Catalina Valencia
Doctora Catalina Valencia. Foto: Pfizer
En Colombia la vacunación contra el VRS se indique desde la semana 28 de gestación, y no desde la semana 32, como recomiendan los CDC.

No es el final que todos esperan

A menudo se cree que la adultez y la vejez son el principio del fin. Eso no lo cree Robinson Cuadros, médico geriatra, especialista en envejecimiento, nutrición y calidad de vida, y actual presidente del Comité Latinoamericano y del Caribe de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría. También lidera la Ruta Sociosanitaria de personas mayores en Cafam.

Cuadros es un ferviente creyente de que “cumplimos años al mismo ritmo, pero envejecemos a ritmos diferentes”.

Para él, el desafío es derrumbar ese mito y entender que las infecciones en las personas mayores pueden estar asociadas con deterioro físico y cognitivo, y con el avance de la fragilidad. Una infección respiratoria grave no solo puede poner en riesgo su vida; también puede poner en riesgo su independencia. “Y ese es un punto de partida que no podemos perder de vista”, comentó.

La población mayor crece en todo el mundo. Y para Cuadros, a los “mayores” les llegó su cuarto de hora: hay más expectativa de vida, la economía dorada está en auge y cada vez se habla más de su autonomía e independencia. La vejez también puede ser una etapa llena de actividad y proyectos. Por eso, actuar a tiempo y cuidar la salud de esta población es cada vez más necesario.

Cerca de 8,1 millones de colombianos (15,26 % de la población) tienen 60 años o más. Las proyecciones del Dane estiman que este grupo representará cerca del 36,77 % de la población nacional en 2070.

Una infección respiratoria grave no solo puede poner en riesgo la vida de un adulto mayor; también puede poner en riesgo su independencia.

Con la edad, el sistema inmunológico se deteriora y se suman las enfermedades crónicas, lo que aumenta la vulnerabilidad frente a las infecciones.

Por eso, Cuadros insiste en que prepararse para una vejez saludable implica construir una reserva física, cognitiva, emocional, social e inmunológica. ¿Cómo hacerlo? Mantenerse activo, incluir ejercicios de fuerza, alimentarse bien, no fumar, moderar o evitar el consumo perjudicial de alcohol, dormir adecuadamente, controlar la presión arterial, la diabetes y el colesterol, cuidar la salud oral, visual y auditiva, mantener vínculos sociales, estimular la función cognitiva y prevenir caídas.

Pero hay que añadir algo que muchas veces se olvida: “Mantener actualizado el esquema de vacunación durante toda la vida. No debemos esperar a sentirnos viejos para empezar a cuidar nuestra vejez”, sentenció.

Doctor Robinson Cuadros
Doctor Robinson Cuadros. Foto: Pfizer

Los retos desde las políticas públicas

“La invitación es mirar hacia adelante”, dijo Juan Sebastián Estrada, director de Política y Comunicaciones de Pfizer para el Clúster Norte de Latinoamérica. Su llamado es a fortalecer los programas de inmunización y a desarrollar estrategias de vacunación que respondan a las necesidades de la población.

Para Estrada, este es un momento clave. Con el comienzo de un nuevo gobierno y las discusiones sobre los planes nacionales de desarrollo (PND) y los presupuestos de la Nación, hay una oportunidad para definir qué lugar tendrá la inmunización en las políticas de salud de los próximos años. “La política pública alrededor de la inmunización tiene su ventana de oportunidad hoy”, señaló.

Por eso, su invitación es a que los distintos actores se pregunten qué prioridad tendrá la inmunización en el PND. La idea, dice, es construir una hoja de ruta a futuro y no quedarse en medidas momentáneas, sobre todo cuando la población mayor tiene cada vez más peso.

También llamó la atención sobre la reglamentación de la Ley 2406, relacionada con la ampliación del PAI, que, según señaló, está pendiente desde 2024. Por eso insistió en que el PND 2026-2030 “representa una oportunidad para consolidar la vacunación a lo largo del curso de la vida”.

“La política pública alrededor de la inmunización tiene su ventana de oportunidad hoy”.
Juan Sebastián Estrada, director de Política y Comunicaciones de Pfizer para el Clúster Norte de Latinoamérica.

Una hoja de ruta de este tipo permitiría contar con financiación sostenible y actualizar periódicamente el PAI, teniendo en cuenta la evidencia científica, el perfil epidemiológico del país y las recomendaciones técnicas. El objetivo: prevenir enfermedades, reducir hospitalizaciones y aliviar la presión sobre el sistema de salud.

Y no es un pedido exclusivo de Estrada. En una mesa redonda organizada por el Consejo de las Américas, expertos también pidieron fortalecer la vacunación de los adultos dentro de los programas de inmunización, con el propósito de reducir hospitalizaciones y favorecer la sostenibilidad financiera del sistema de salud.

Durante el encuentro señalaron que países como Argentina, Brasil, México, Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Australia y España ya cuentan con calendarios o recomendaciones oficiales de vacunación para adultos o personas en riesgo.

“Esta mesa redonda propició un diálogo constructivo entre distintos sectores para fijar prioridades y explorar oportunidades de colaboración que contribuyan a fortalecer el programa de vacunación en Colombia y, en última instancia, a mejorar la salud de la población del país”, señaló Ragnhild Melzi, vicepresidenta del Consejo de las Américas.

Para Juan Sebastián Estrada, avanzar en esa dirección permitiría crear oportunidades para la salud y el bienestar, y pasar de un modelo centrado en la enfermedad a uno que realmente priorice a las personas. La inmunización de adultos es fundamental para ese cambio. Y la vacunación contra el VRS en adultos mayores no solo protege a las personas: también puede aliviar la presión sobre los sistemas de salud.

Hay que pasar de un modelo centrado en la enfermedad a uno que realmente priorice a las personas. Así, también se puede aliviar la presión sobre los sistemas de salud.

Comunicar es clave

En salud pública e inmunización, DECIDE es una metodología liderada por la Secretaría Distrital de Salud de Bogotá, junto con la academia —entre ella, la Universidad de los Andes—, sociedades científicas y la red VIRAL Network. Su propósito es respaldar la implementación de estrategias de inmunización y prevención contra el virus respiratorio sincitial (VRS) en recién nacidos y lactantes.

DECIDE se apoya en cinco pilares: decidir con datos, trabajar en una estrategia unida, comunicar, cuantificar el impacto y detectar cambios. Uno de sus ejes es, precisamente, la comunicación estratégica. Para Iván Gutiérrez, infectólogo pediatra y miembro de DECIDE, “comunicar acelera la decisión”, porque “una comunidad que demanda resulta en un tomador de decisión que nota esa demanda”.

La pregunta de fondo es cómo comunicar mejor la vacunación. Para ello se necesita información verídica, un propósito claro y que el mensaje llegue a través de distintas voces: los actores del sector salud, la ciudadanía y también el sector privado. Porque, como concluye Gutiérrez, “la ciencia sin comunicación no tiene ningún sentido”.

Doctor Iván Gutiérrez.
Doctor Iván Gutiérrez. Foto: Pfizer
“La ciencia sin comunicación no tiene ningún sentido”.
Iván Gutiérrez.