Carlos Carrillo, director de la Unidad para la Gestión de Riesgos y Desastres, habló con El Debate. Lo hizo desde Lorica, en el departamento de Córdoba, el más afectado por el fenómeno natural conocido como frente frío y que derivó en inundaciones de magnitudes no esperadas.
En el marco de la labor realizada, Carlos Carrillo fue consultado por su rol como director del UNGRD teniendo en cuenta fue en la Unidad para la Gestión de Riesgos y Desastres donde se destapó el mayor escándalo de corrupción del Gobierno del presidente, Gustavo Petro. Miles de millones de pesos, billones, de hecho, terminaron en arcas políticas con tal de que ayudaran a sacar adelante los proyectos del Gobierno en el legislativo. Por este caso hay múltiples procesos adelantados y funcionarios tras las rejas.



Carrillo, que asumió la dirección posterior al escándalo, reconoció que su organismo tiene un daño reputacional grave. De hecho, dijo, la desconfianza llega a tal punto que no les querían hacer ventas necesarias en el marco de su trabajo.
“No se trata de invierno, en Colombia no hay invierno, en Colombia hay temporadas de más lluvias y de menos lluvias y curiosamente estábamos en una temporada seca, en una temporada de menos lluvia y en medio de esa temporada de menos lluvia, aparece una influencia de un frente frío, de un vórtice polar, pues que generó este impacto absolutamente imposible de prever”, dijo Carrillo, inicialmente.
“Aquí no hay manera de decir que alguien esperaba que en febrero cayera, en 5 días, el agua de todo el mes o más. Entonces, esto es un fenómeno sobreviniente, pero yo le quiero decir algo, aquí el problema no es el dinero, que haya un faltante del dinero que se robaron, porque el hecho de que yo haya llegado a la Unidad evitó que cuantiosos recursos se perdieran”, agregó.

“Yo le recuerdo, por ejemplo, algo de lo que poco se habla y es que yo detuve giros irregulares por 640.000 millones de pesos. Se iban a robar esa plata y yo la detuve y este Gobierno tomó acciones concretas para parar ese robo y los responsables, muchos, están en la cárcel. Hay otros que están haciendo campaña y son de aquí, de Córdoba y el Caribe, y están haciendo campaña en La Guajira con los mismos amigotes de Olmedo, con los que se robaron la plata", agregó el director Carrillo.
“Ahí se están sacando fotos y yo creo que el periodismo, que hizo un gran trabajo a la hora de denunciar el tema de los carrotanques, también debería hacer poner la lupa, poner el reflector en esas personas que están con un pie en la cárcel y, a pesar de eso, siguen haciendo campaña cuando son, en muy buena medida, los responsables de esto”, aseveró.
Vea la entrevista completa con Carlos Carillo, director de la UNGRD:

Carrillo explicó, posteriormente, cómo la entidad que él dirige está totalmente desprestigiada por los colombianos por cuenta del escándalo sucedido antes de que él asumiera el mando.
“Pero más allá del faltante de dinero, porque es que el dinero usted lo puede reponer, ¿cierto?, el problema es el daño reputacional. Usted no sabe la pesadilla que ha sido, ustedes no se alcanzan a imaginar el problema reputacional de la entidad. Les voy a contar algo. Aquí, para que lo sepa la opinión pública, no nos querían vender una tractomula. Entonces, pasamos por los concesionarios y nadie nos quiere vender una tractomula. Hay una serie de inconvenientes que genera el escándalo, que entorpecen, por supuesto, el trabajo y que hace más difícil todo esto. Imagínese, yo aparte de tener que responder por las emergencias, tengo que responder por una entidad que es el mayor activo político de la oposición para decir que este Gobierno es igual a los anteriores, porque ni siquiera dicen que es peor. La acusación que hacen nuestros enemigos no es que nosotros seamos peores, es que somos iguales a ellos", explicó.

Las viviendas de miles de familias quedaron bajo el agua debido a las inundaciones que afectan a una región ganadera del norte del país, como parte de una atípica temporada de lluvias que deja 22 muertos en 12 días.
Solo en los departamentos de Córdoba y Sucre, las autoridades calculan 14 fallecidos y por lo menos 9.000 hogares afectados por la emergencia, causada por un fenómeno meteorológico que aumentó las precipitaciones.
En esta región óptima para la ganadería, los habitantes intentan rescatar con lanchas, barcas improvisadas y camionetas los últimos bienes en puntos críticos donde el agua llega hasta la cintura de los pobladores. Algunos ni siquiera pudieron salvar sus pertenencias. “Perdimos todo, todas las cosas y estamos muy preocupados porque no sabemos qué pueda pasar”, dice Enid Gómez, una mujer de 43 años.
“Perdimos todos los electrodomésticos”, “estamos con lo que tenemos puesto” de ropa, relata desde Montería, la ciudad capital de Córdoba, que tiene unos 150.000 afectados.
Las autoridades calculan que por lo menos 5.500 animales se han visto afectados por las inundaciones y han sido rescatados. Desde el inicio de la emergencia circulan imágenes de operaciones para socorrer vacas y caballos.
“Muchos se perdieron porque terminaron ahogados”, asegura Edwin Orozco, habitante de Lorica, un pueblo cercano. “La situación es crítica, el agua sigue aumentando”, advirtió.
Las clases están suspendidas en algunas escuelas para que en los salones se instalen refugios. Enid Payares, una habitante de Montería, ni siquiera ha podido ir a su hogar para hacer un balance de pérdidas de los objetos con los que trabaja como manicurista.
“Todas las máquinas las tenía allá”, en la casa. Ahora “no sé si estarán en el agua o no”, agregó.
