Tener un jardín infantil era un sueño familiar. “Mis hijos han sido la inspiración de todo”, dice. Desde muy joven, daba clases de violín a niños, pero con el tiempo fue olvidando su pasión por enseñar.
Estudió Derecho, se especializó y trabajó en la Corte Constitucional y en las Fuerzas Militares hasta que el nacimiento de su primogénito, poco antes de la pandemia, le recordó su vocación. “Estábamos encerrados y yo le hacía juegos y actividades de estimulación. Me pasaba todo el día buscando nuevas formas de enseñarle el mundo”.
Cuando su hijo entró al jardín –otra sede de Dreams Kindergarten, en Bogotá– quiso dedicarse a acompañar los primeros años de otros niños, convencida de que “una infancia sana es la base para formar adultos sanos, que aporten al planeta”.
Decidió especializarse en docencia y, en 2022, junto con su esposo, adquirió una franquicia de Dreams Kindergarten y abrió la sede de Cedritos, donde recibe a niños desde los seis meses hasta los 6 años.
“Este sueño nació de la preocupación que tienen muchos padres y que nosotros vivimos en carne propia: el dolor de dejar a tus hijos pequeños al cuidado de otros y el deseo de llevarlos a un lugar donde los protejan como en casa”. Hoy, su jardín tiene 25 empleadas y un centenar de alumnos.
Para ella, no se trata de un negocio en el que la meta esté puesta en el dinero. “Tengo la convicción de que, al impactar positivamente sus vidas, transformamos la de sus familias”.
