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El ‘devorador’ de energía: este es el electrodoméstico que más dispara el consumo en casa con solo unas horas de uso

Su funcionamiento continuo despierta inquietud por el gasto energético que generan, muchas veces sin que se perciba de inmediato.

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2 de marzo de 2026, 8:56 a. m.
El consumo excesivo de energía contribuye a la demanda general de electricidad en la red eléctrica.
El consumo excesivo de energía contribuye a la demanda general de electricidad en la red eléctrica. Foto: Getty Images

Los electrodomésticos del hogar se han vuelto piezas clave en la vida cotidiana por la practicidad que aportan al trabajo doméstico y al ocio. Dispositivos como la lavadora, la nevera, el televisor o el aire acondicionado forman parte del día a día y facilitan múltiples tareas, aunque su funcionamiento continuo también despierta inquietud por el gasto energético que generan, muchas veces sin que se perciba de inmediato.

Por ejemplo, en regiones de clima caluroso, el aire acondicionado resulta fundamental para mantener un ambiente agradable; sin embargo, su uso inadecuado podría incrementar de forma considerable el consumo de energía en la vivienda. Debido a ello, el costo de este servicio se ha convertido en una de las principales preocupaciones.

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Según estimaciones del Departamento de Energía de Estados Unidos, los sistemas de aire acondicionado representan cerca del 12 % del consumo eléctrico residencial en ese país, lo que se traduce en un gasto anual aproximado de 29.000 millones de dólares para los propietarios, con variaciones según la zona geográfica. En línea con estos datos, la compañía Repsol señala que el consumo de estos equipos podría oscilar entre 200 y 1.000 kWh al año, dependiendo de la frecuencia y las condiciones de uso.

Pese a ello, los avances tecnológicos han permitido mejorar la eficiencia de los modelos más recientes. La empresa Iberdrola destaca que los equipos actuales podrían reducir el gasto energético hasta en un 50 % frente a los de hace dos décadas.

El consumo del aire acondicionado puede ser alto si no se siguen buenas prácticas.
El consumo del aire acondicionado puede ser alto si no se siguen buenas prácticas. Foto: Getty Images

De acuerdo con el ejemplo explicado por el portal Clima Precio, un aire acondicionado con un consumo de 1,8 kW por hora, utilizado siete horas diarias, podría alcanzar unos 378 kWh mensuales. Con esa cifra es posible calcular el impacto económico en el presupuesto familiar, con el costo del kilovatio hora en la tarifa eléctrica que corresponda.

Además, el consumo energético de estos aparatos no siempre depende únicamente del paso del tiempo o de su antigüedad. Aspectos como la cantidad de horas que permanece encendido, la temperatura programada y el nivel de aislamiento térmico de la vivienda influyen en la electricidad que demanda. Incluso cuando no está en funcionamiento, si permanece conectado, podría registrar un gasto residual, conocido como consumo en modo espera o “vampiro”.

Existen tipos de franjas horarias en las que el precio del consumo varía.
Existen tipos de franjas horarias en las que el precio del consumo varía. Foto: Getty Images

El mantenimiento del equipo también desempeña un papel clave en su eficiencia. Mantener limpios los filtros, al menos una vez al año, permite que el sistema enfríe con mayor facilidad y evita que el aparato tenga que trabajar en exceso. Cuando el polvo se acumula en los componentes internos, el rendimiento disminuye, podrían generarse olores desagradables y el consumo eléctrico tiende a incrementarse. Por ello, un cuidado periódico contribuye a prolongar la vida útil del dispositivo y a mantener controlado el gasto energético.

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A estas medidas se suman prácticas cotidianas que ayudan a optimizar su funcionamiento. Orientar el flujo de aire hacia el techo favorece una distribución más uniforme del frío en la habitación, mientras que el uso complementario de ventiladores mejora la circulación del aire y permite ajustar el termostato a una temperatura menos exigente.

Asimismo, mantener cerradas cortinas y persianas durante las horas de mayor radiación solar reduce la entrada de calor, así como evitar el uso simultáneo de otros aparatos de alto consumo contribuye a disminuir la carga energética del hogar.