Cuando se trata de entretenimiento, el televisor ocupa un lugar importante en muchos hogares. Además de permitir ver películas y series, estos equipos ofrecen funciones para jugar en línea, escuchar música y acceder a diferentes plataformas y servicios, siempre que cuenten con una conexión estable a internet.

Precisamente por el uso que se les da, los televisores pueden permanecer encendidos durante varias horas al día. Aunque su consumo de energía suele ser inferior al de electrodomésticos como la nevera, la lavadora o el aire acondicionado, el tiempo acumulado de funcionamiento puede terminar influyendo en la factura de electricidad.
El gasto energético depende de varios factores, entre ellos el tipo y tamaño de la pantalla, la tecnología utilizada, el nivel de brillo y, principalmente, las horas de uso. Los modelos actuales suelen ser más eficientes que los televisores antiguos, aunque una pantalla de gran tamaño puede requerir más electricidad que una pequeña, especialmente cuando permanece encendida durante largos periodos.
También hay funciones que pueden aumentar ligeramente el consumo, como mantener un brillo elevado, utilizar determinados modos de imagen o dejar activos algunos componentes cuando el equipo está en espera.

En este contexto, surge una duda frecuente: ¿es mejor apagar el televisor con el control remoto o desconectarlo completamente de la corriente?
De acuerdo con el portal Okdiario, en algunos televisores modernos, especialmente en los modelos OLED, no siempre es recomendable desenchufar el equipo inmediatamente después de cada uso. Esto se debe a que, mientras permanece en modo de espera, puede realizar determinadas tareas de mantenimiento y actualización.
En los televisores OLED, por ejemplo, este periodo puede ser aprovechado para ejecutar el ciclo de compensación de píxeles, un proceso que ayuda a mantener el rendimiento y la calidad de imagen del panel. Desconectar el equipo de manera constante podría interrumpir estas tareas.

Sin embargo, desenchufar el televisor también puede ser una opción cuando se utiliza con poca frecuencia, ya que permite evitar parte del consumo que se produce mientras permanece en espera.
Además, hacerlo puede ser una medida de precaución durante tormentas eléctricas o en lugares donde son frecuentes los cortes y variaciones en el suministro, pues ayuda a reducir el riesgo de daños provocados por posibles sobretensiones.
