En internet y las redes sociales abundan los trucos de limpieza que prometen dejar la casa impecable sin gastar de más. La mayoría tiene un objetivo sencillo: aprovechar productos que ya están para reemplazar limpiadores especializados y facilitar las tareas del día a día.

Uno de los remedios caseros más populares es el vinagre blanco, especialmente cuando se trata de limpiar electrodomésticos. Con el uso diario, aparatos como la freidora de aire, el microondas, la nevera o la lavadora acumulan grasa, polvo y residuos que, si no se eliminan a tiempo, pueden afectar su apariencia e incluso acelerar el desgaste de algunos materiales.
Su bajo costo, la facilidad para conseguirlo y su capacidad para eliminar la cal y neutralizar malos olores han convertido este líquido en un aliado frecuente para muchas personas. Sin embargo, eso no significa que sea adecuado para cualquier superficie. En algunos casos, su uso puede terminar dañando componentes importantes.
Según explica Good Housekeeping, incluso cuando está diluido con agua, el vinagre no es la mejor opción para todos los electrodomésticos. En las superficies de acero inoxidable, por ejemplo, puede deteriorar el acabado, por lo que es preferible utilizar un limpiador específico para ese material.

Tampoco se recomienda emplearlo en planchas o vaporizadores. Aunque el ácido acético ayuda a disolver los depósitos minerales, también puede afectar piezas internas del aparato. En estos casos, lo más aconsejable es utilizar únicamente agua y activar la función de vapor a máxima temperatura para eliminar los residuos acumulados.
La eficacia del vinagre se debe precisamente a su composición. Su contenido de ácido acético permite disolver la cal que deja el agua dura y desprender parte de la suciedad superficial, pero esa misma acidez puede convertirse en un problema cuando entra en contacto con materiales más delicados.

Por esa razón, tampoco es recomendable aplicarlo sobre teléfonos celulares, tablets, monitores o cualquier otra pantalla electrónica. El ácido puede deteriorar el recubrimiento antirreflejo que incorporan estos dispositivos y, con el tiempo, afectar la sensibilidad de las pantallas táctiles.
Para limpiar estos equipos sin poner en riesgo su acabado, lo más seguro es utilizar un paño de microfibra ligeramente humedecido o un producto diseñado específicamente para pantallas. Así es posible retirar el polvo y las huellas sin comprometer el funcionamiento ni la protección de la superficie.
