En las zonas rurales del norte de Florida, lo que antes eran simples franjas de césped a los lados de las carreteras se están convirtiendo en auténticos corredores de vida. Esta iniciativa es el resultado de una colaboración entre el Museo de Historia Natural de Florida y el Departamento de Transporte de Florida (FDOT), quienes han unido fuerzas para crear refugios para las mariposas monarca y otros insectos esenciales.

Una solución lógica ante la falta de espacio
La idea de utilizar los márgenes de las carreteras —esos espacios de tierra que quedan a los lados de las rutas y que técnicamente se llaman “derechos de paso”— responde a una necesidad urgente de encontrar lugares para la naturaleza. Dado que estos terrenos ya reciben mantenimiento constante por parte de las autoridades, aprovecharlos para la conservación resulta sumamente eficiente.
Según explica Jaret Daniels, curador en el Museo de Historia Natural de Florida: “Es una decisión obvia. No tenemos suficientes tierras de conservación para mantener las poblaciones de polinizadores a lo largo del tiempo en muchas áreas, así que tenemos que fijarnos en entornos que nosotros, como humanos, gestionamos a diario”.
El papel vital del algodoncillo
El corazón de este proyecto es una planta llamada algodoncillo (milkweed). Esta planta es fundamental porque las orugas de la mariposa monarca han evolucionado de tal manera que solo pueden alimentarse de ella. El algodoncillo contiene sustancias químicas llamadas glucósidos y alcaloides, que son básicamente toxinas que la planta usa para que los animales no se la coman. Sin embargo, las monarcas han desarrollado la capacidad de tolerar este veneno y almacenarlo en sus propios cuerpos, usándolo como un escudo químico contra sus depredadores.

El objetivo de los científicos es conectar diferentes áreas naturales mediante estas plantaciones viales. Al respecto, Daniels comenta que con esta alianza “estamos tratando de llenar los huecos donde sabemos que existe un hábitat apropiado, pero donde crecen pocos o ningún algodoncillo”.
Un laboratorio vivo bajo el sol de Florida
El proyecto no es solo una siembra masiva, sino un experimento científico a gran escala que durará hasta el año 2029. Se planea instalar un total de 15,000 plantas para probar cuáles sobreviven mejor en las condiciones difíciles de la carretera. Los investigadores han seleccionado especies que aman la arena y el sol, capaces de resistir en suelos con pocos nutrientes.
Para asegurar el bienestar de las plantas y de los trabajadores, las tareas de siembra se realizan durante el invierno, cuando las plantas están en estado latente o “durmiente” (un periodo de inactividad similar al sueño). Sobre este proceso, Daniels señala: “Las plantamos cuando están inactivas durante los meses de invierno, lo cual es excelente para nosotros y para las plantas jóvenes, porque ninguno de los dos tiene que lidiar con el calor extremo del verano”.

A pesar de que el estudio completo tardará años en concluir, los primeros indicios son muy positivos. El experto asegura que los resultados ya son visibles: “Hemos tenido un buen éxito con el establecimiento de las plantas, y ya hemos visto a las monarcas usando las plantas en el campo”. Además de ayudar a las mariposas, estos corredores verdes benefician a las granjas cercanas al atraer abejas y otros polinizadores, mejorando la biodiversidad de toda la región.
