Los ciberdelincuentes se las ingenian constantemente para obtener información sensible que les permita llevar a cabo distintos ataques informáticos. Entre sus técnicas más conocidas destaca la manipulación emocional, mediante la cual buscan influir en sus víctimas para que terminen cediendo a sus peticiones.

Un simple mensaje o llamada puede convertirse en un problema serio, ya que estos atacantes suelen suplantar la identidad de empresas reconocidas, familiares o amigos. De esta forma, logran generar presión, miedo o urgencia, con el objetivo de persuadir a la víctima y obtener datos personales o bancarios que luego utilizan para cometer fraudes.
Sin embargo, no siempre actúan de manera directa. En muchas ocasiones, los ciberdelincuentes operan en silencio para pasar desapercibidos y ejecutar sus ataques con mayor eficacia, aprovechando funciones del teléfono como el Bluetooth o el wifi.
Existen técnicas como el “bluesnarfing”, que permiten el envío de mensajes no deseados e incluso el acceso a ciertos datos del dispositivo si no cuenta con una protección adecuada. Según RedesZone, mantener el Bluetooth activado, aunque no se esté utilizando, puede suponer un riesgo para la seguridad y la privacidad. Esto se debe a que sigue funcionando en segundo plano, lo que puede abrir la puerta a vulnerabilidades que los atacantes exploten.

También está el riesgo de ataques como el “Man-in-the-Middle”, en el que un atacante se interpone en la comunicación entre dos dispositivos. De esta manera, puede interceptar o modificar los datos e incluso llegar a tomar el control de la conexión.
Así funciona la técnica del bluebugging
Según expertos de McAfee, el bluejacking consiste en el envío de mensajes no solicitados a dispositivos cercanos mediante Bluetooth. En sus inicios, se utilizaba como una broma, ya que solo enviaba saludos o mensajes inesperados sin acceder a la información del dispositivo ni robar datos, por lo que se consideraba relativamente inofensivo frente a otras amenazas.
Aun así, puede generar incomodidad, confusión o distracciones, especialmente en espacios públicos donde muchas personas mantienen el Bluetooth activado.

Por otro lado, el bluebugging es un ataque mucho más peligroso, dado que permite a los ciberdelincuentes tomar el control del dispositivo. A través de esta técnica pueden espiar llamadas, leer y enviar mensajes, robar información e incluso manipular funciones del teléfono. Suele aprovechar fallos en el emparejamiento de Bluetooth, especialmente cuando el dispositivo está visible, lo que facilita el acceso remoto e incluso la instalación de malware.
Ambas amenazas representan riesgos importantes para la seguridad y la privacidad de los usuarios, siendo el bluebugging el más invasivo.
Por esta razón, especialmente al salir de casa o en lugares públicos con alta afluencia de personas, lo más recomendable es desactivar funciones como el Bluetooth o el wifi cuando no se estén utilizando, para reducir posibles riesgos de seguridad.
