El volcán Krasheninnikov, ubicado en la península de Kamchatka, Rusia, permaneció cerca de cinco siglos sin registrar actividad eruptiva. Según los registros del Programa Global de Vulcanismo del Instituto Smithsoniano, su última erupción conocida se remontaba aproximadamente al año 1550, por lo que no figuraba entre los volcanes sometidos a una vigilancia constante.

El silencio terminó en 2025, cuando el cono norte del volcán comenzó a expulsar lava y escombros. La actividad se produjo después del terremoto de magnitud 8,8 registrado el 30 de julio de ese año, un fenómeno que antecedió a la reactivación del volcán tras siglos de inactividad.
La erupción también fue captada desde el espacio por un satélite situado a unos 747 kilómetros de la Tierra. Las imágenes ofrecieron una perspectiva poco habitual del fenómeno y permitieron observar la actividad en una región caracterizada por su intensa actividad sísmica y volcánica.

Meses después del inicio de la erupción, una misión de radar comenzó a seguir el Krasheninnikov desde la órbita mientras la actividad continuaba. Los registros permitieron observar periódicamente el avance de la lava y documentar los cambios que experimentó el paisaje alrededor del volcán con el paso del tiempo.
¿Cómo fue el monitoreo?
El satélite NISAR, desarrollado conjuntamente por la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO), utiliza tecnología de radar para detectar cambios en la superficie terrestre. Su capacidad de observación permite analizar modificaciones en el terreno y seguir la evolución de fenómenos como las erupciones volcánicas.

En el caso del Krasheninnikov, los datos de NISAR han permitido estudiar con mayor detalle el avance de los flujos de lava y los cambios registrados en el paisaje. El satélite orbita a unos 747 kilómetros de altura y puede obtener imágenes de una misma zona aproximadamente cada 12 días.
La reactivación del volcán ocurrió pocos días después del terremoto de magnitud 8,8 que sacudió Kamchatka el 30 de julio de 2025. Según KVERT, la erupción explosiva comenzó el 2 de agosto a las 16:50 UTC. Aunque la NASA señala que el sismo pudo haber influido en el despertar del volcán, todavía no existe una relación confirmada entre ambos fenómenos.
