Cundinamarca es uno de los destinos de Colombia más variados. En recorridos relativamente cortos se puede pasar de lugares con frío de páramo a zonas de clima cálido, cascadas, embalses y lugares de gran importancia cultural.
Uno de sus 116 municipios es Guasca, ubicado a 60 kilómetros al noreste de Bogotá, alrededor de dos horas de viaje en automóvil.
Es considerado un destino popular para el ecoturismo debido a su clima frío y su riqueza natural, de acuerdo con la Gobernación de Cundinamarca.

Historia
Guasca tiene una rica historia que se remonta a antes de la llegada de los españoles a la región. El territorio en el que se ubica fue habitado por los indígenas muiscas.
Tras el inicio del periodo colonial, la población fue fundada oficialmente el 21 de mayo de 1600. Su fundador fue el oidor de la Real Audiencia don Luis Enríquez, de acuerdo con el secretario general de la Academia de Historia de Colombia, Roberto Velandia, en su Enciclopedia Histórica de Cundinamarca.

El nombre Guasca, en lengua chibcha, significa ‘cercado de cerros’, según el diccionario de Joaquín Acosta Ortegón.
En materia económica, su principal actividad productiva es la agricultura y los productos más destacados son la papa, el maíz y las hortalizas. La ganadería y la producción de lácteos son también relevantes en el municipio, al igual que la creación y venta de artesanías locales.
Según la Gobernación, los productos de madera y tejidos son apreciados en la zona.

Atractivos
Uno de los atractivos más destacados del municipio es la reserva natural El Zoque, ubicada en el páramo de Guasca. Este lugar alberga una gran diversidad de fauna y flora, y cuenta con senderos ideales para disfrutar del entorno natural y realizar avistamientos de especies silvestres.

En los alrededores del municipio también se encuentra la Capilla de Siecha, declarada Monumento Nacional. Este sitio histórico fue territorio del cacique de Guatavita y del pueblo muisca, antes de ser ocupado por los españoles durante la época de la conquista. Además, los visitantes pueden descubrir petroglifos que permiten conectarse con la riqueza cultural e histórica de la región.
La Iglesia de San Jacinto, construida en el siglo XVIII, es otra edificación de gran valor histórico y arquitectónico, por lo que es un símbolo del municipio y reconocida como una basílica menor.
Finalmente, entre los eventos culturales se destacan las festividades de San Jacinto, con procesiones y ferias.
