Salir de Bogotá para desconectarse del día a día es un plan que muchas personas realizan especialmente los fines de semana. Ceca de la ciudad hay diversidad de lugares en los que los viajeros se encuentran con montañas, páramos, cascadas, lagunas, termales, bosques y zonas de clima cálido.

En pocas horas los viajeros pueden pasar del clima frío de la Sabana a municipios de temperaturas más cálidas, visitar escenarios naturales, practicar deportes de aventura, conocer pueblos patrimoniales o simplemente descansar en cálidas aguas termales.
Uno de esos destinos para una escapada cerca de la capital, a solo hora y media, es Machetá, un municipio que se caracteriza por estar rodeado de montañas, ríos y quebradas. Tiene una altitud, cercana a los 2.500 metros sobre el nivel del mar y aunque su clima tiende a ser frío, allí hay un buen lugar para relajarse y cambiar de temperatura.

Se trata de sus aguas termales, un atractivo que puede convertirse en uno de los principales motivos para incluir a Machetá en una salida de uno o dos días, pues es una buena opción para quienes buscan un plan diferente al turismo tradicional de pueblos y caminatas.
Los Volcanes son un complejo que dispone de cuatro piscinas termales, con temperaturas que oscilan entre los 38 y 42 grados centígrados, ideales para disfrutar de un baño cálido. A esto se suma una cámara de vapor termal natural, que, según información del propio establecimiento, es única en la región.

Una mítica laguna
Este destino destaca también por su amplia oferta natural, la cual incluye la Laguna del Cerro, escenario apropiado para actividades al aire libre, además de la quebrada de la Tócola.
La mencionada laguna es famosa por ser uno de los lugares más emblemáticos de la Leyenda de El Dorado. Según las historias locales, en sus aguas se encuentran tesoros de gran valor, pero más allá de esto lo que llama la atención de los viajeros es la serenidad de sus aguas, que invitan a la reflexión y al silencio profundo, convirtiéndose en una forma de desconexión y tranquilidad. El camino hacia este lugar es un recorrido único, que se realiza en silencio para conectar con la naturaleza.

Información de la Gobernación de Cundinamarca indica que este escenario está conformado por dos espejos de agua juntos. Por un lado, la Laguna del Cerro y, por otro, la Laguna de la Petaca y se ubica en los límites con el municipio de Manta, rodeada de bosque alto andino, frailejones y neblina constante.
A estos atractivos se suman las ferias y fiestas del municipio, celebraciones que reúnen a habitantes y visitantes y permiten conocer parte de las tradiciones de esta zona de Cundinamarca.
