La gastronomía es uno de los grandes atractivos turísticos de Colombia. En todas las regiones del territorio nacional los viajeros se encuentran con diversidad de platos y preparaciones que llaman a degustarlos, pues tienen mucha relación con la historia y las tradiciones de cada lugar.

Esto precisamente pasa en Boyacá, donde sus preparaciones tradicionales han pasado de generación en generación y en cada uno de sus municipios los viajeros se encuentran con delicias que son imperdibles de probar.
Uno de esos lugares es Aquitania, pequeño municipio ubicado al lado del Lago de Tota, uno de los paisajes naturales más llamativos de esta región del país y a donde los viajeros llegan con la idea de admirar esa belleza natural, dar un paseo en lancha por la laguna o practicar otros deportes de aventura, pero terminan enamorados de su comida.
Conocido como la ‘Capital cebollera de Colombia’, denominación que forma parte de la identidad de sus habitantes y que refleja el papel de la agricultura en la historia del municipio, en este destino se pueden desarrollar actividades como observación de aves, pesca, navegación y diferentes deportes acuáticos, de acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).

El paisaje montañoso que rodea a Aquitania también ofrece escenarios para actividades terrestres. Hay caminos y senderos que permiten recorrer el territorio a pie o en bicicleta, mientras los miradores naturales ofrecen panorámicas de gran atractivo para quienes disfrutan de los espacios abiertos.
La gastronomía, un gran atractivo
No obstante, es un hecho que la gastronomía ha ganado un espacio relevante en los atractivos que llaman la atención de los viajeros. Tanto en el municipio como en los alrededores del lago existen restaurantes y establecimientos que ofrecen preparaciones inspiradas en la cocina tradicional boyacense, junto con propuestas que incorporan nuevos sabores.

Entre las preparaciones que más llaman la atención y que destaca en este territorio, está la trucha arcoíris, un producto que se ha convertido en parte representativa de la cocina local y que puede disfrutarse mientras se admiran los paisajes naturales de esta zona de Boyacá.
Este pescado se prepara de distintas maneras en restaurantes y establecimientos de la región: a la plancha, al ajillo, con salsa de champiñones, gratinada y acompañada con ingredientes propios de la cocina boyacense.

Su presencia en la gastronomía local se relaciona con las condiciones de las aguas frías del Lago de Tota, que favorecen la crianza de este pescado y contribuyen a que el mismo se caracterice por su carne firme, su frescura y un sabor suave, lo que llama mucho la atención de los viajeros.
Esto sin dejar de lago el típico cocido boyacense, esa mezcla tradicional que lleva tubérculos nativos como ibias, cubios y chuguas, además de papa, mazorca, arveja y carne.
Tampoco falta en este pueblo la sopa de cebolla larga, preparación muy popular debido a que Aquitania es uno de los mayores productores de este producto en el país.
Así, disfrutar de su gastronomía mientras se contempla el lago y las montañas que lo rodean se convierte en una experiencia única de la que se puede disfrutar a solo cuatro horas de Bogotá.
