La gastronomía se ha convertido en uno de los grandes referentes turísticos de Boyacá, gracias a que reúne sabores, ingredientes y preparaciones que han pasado de generación en generación y que son típicas de la región.

La papa, el maíz, las habas, los cubios, las ibias y otros productos cultivados en sus tierras hacen parte de una cocina estrechamente ligada a la agricultura y a las tradiciones campesinas. Platos como el cocido boyacense, la mazamorra chiquita, las arepas y el mute reflejan esa herencia y permiten conocer parte de la historia de sus comunidades a través de la comida.
Además de conservar las costumbres, la gastronomía se ha convertido en uno de sus más importantes atractivos, pues recorrer sus municipios también significa descubrir mercados, restaurantes y cocinas tradicionales donde se mantienen recetas propias de cada territorio.

En la lista de posibilidades para disfrutar está la tradicional picada, preparación en la que el municipio de Sutamarchán tiene un gran reconocimiento. Sin embargo, no es el único, pues hay otros destinos como Santa Rosa de Viterbo donde este plato también resulta imperdible.
El Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr) indica que allí destaca la picada con morcilla y longaniza. Se dice que destaca por su profunda tradición campesina y su sazón que deleita el paladar de los consumidores.

También es posible disfrutar de otras delicias como la cabeza de cordero, el cocido boyacense, la arepa boyacense y diferentes postres que no se pueden dejar de probar, como las brevas con arequipe y la cuajada con melao.
¿Qué se puede hacer en Santa Rosa de Viterbo?
Este municipio, ubicado a solo una hora de Tunja, cuenta con diferentes espacios que permiten conocer parte de su historia y su patrimonio. De acuerdo con Situr, uno de los lugares destacados es la Casa Natal de Carlos Arturo Torres Peña, inmueble que conserva un importante valor histórico y cultural para la población.

Otro de los atractivos que llama la atención es el meteorito de Tocavita, hallado en 1810 en una colina de la zona y reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación en 2011. La pieza permanece expuesta en el parque principal, donde puede ser apreciada por los visitantes.

La historia de la independencia también tiene presencia en el municipio a través de la réplica del caballo Palomo, animal asociado con Simón Bolívar. Cuenta la historia que el ejemplar original habría sido entregado al Libertador por Casilda Zafra, una campesina del municipio, luego del paso del ejército patriota desde los Llanos venezolanos hacia territorio colombiano por el páramo de Pisba en 1819.
La oferta turística también incluye actividades para quienes prefieren el contacto con la naturaleza y la aventura. Se pueden hacer caminatas y otros recorridos de carácter ecoturístico que permiten explorar los escenarios naturales de estas tierras en las que se respira tranquilidad.
