Una de las regiones para visitar en Colombia es Santander, un departamento que permite cambiar de escenario constantemente durante un mismo viaje. Allí los viajeros se encuentran con montañas, valles, cañones y zonas rurales donde aparecen pueblos con una marcada identidad y gran belleza.

Además, cuenta con destinos como Barichara, San Gil, El Socorro y otros municipios que conservan construcciones, plazas y calles vinculadas con distintos episodios de la historia del país.
Este es un territorio reconocido por su oferta de turismo de aventura, para hacer actividades que permiten aprovechar las características de su geografía, por lo que resulta un departamento apropiado tanto para quienes buscan planes activos como para aquellos que prefieren recorrer con calma sus pueblos y disfrutar de sus paisajes.

Una de esas muchas posibilidades se encuentra a menos de 20 minutos de Bucaramanga, capital del departamento. Allí se encuentra San Juan de Girón, conocido como ‘la ciudad blanca’, característica por la que lo relacionan con los pueblos blancos de Andalucía en España. Se dice que su parecido arquitectónico es muy relevante, pues se evidencian sus rasgos coloniales.
Este destino hace parte de la Red de Pueblos Patrimonio de Colombia y, gracias a sus construcciones de tipo español, en bahareque, tapia pisada, tejas de barro, fachadas blancas y calles empedradas que evocan el pasado y su particular color marrón en las puertas y ventanas, recibió el reconocimiento como Monumento Nacional en 1963 y hoy en día es considerado Bien de Interés Cultural (BIC).

¿Cuáles son sus encantos?
De acuerdo con la mencionada Red, los atractivos turísticos de este pueblo están representados por el Parque Principal, la Basílica Menor San Juan Bautista, la Plazoleta de las Nieves y su Capilla de las Nieves, el Parque Peralta, los 6 Puentes de Calicanto, la Alameda de las Nieves, el Malecón Turístico, el Mirador Sagrado Corazón y el Parque Gallineral, rodeado de flora y fauna.
El parque principal se considera el principal escenario en el casco urbano y punto de partida para conocer cada uno de los encantos mencionados. En sus alrededores, se pueden degustar los tradicionales raspados de Girón, que resultan ideales para refrescar el paladar e iniciar el recorrido.

En las afueras del pueblo, se pueden visitar lugares como el Cañón de las Iguanas, en la vía hacia Zapatoca, que ofrece caminatas entre paisajes áridos, cactus y formaciones propias del Cañón del Chicamocha. El recorrido incluye un pozo natural para refrescarse y una cascada de unos 60 metros de altura.
Así mismo, en la vereda San José de Motoso, los visitantes pueden conocer cultivos de cítricos, piña y café orgánico, además de la iglesia local y la Cueva del Indio. También sobresale el mirador Altamira, desde donde se aprecia el embalse de Topocoro.
