En Cundinamarca hay mucho para hacer. Esta región del país combina historia, cultura y pueblos encantadores que vale la pena conocer, además de que ofrece lindos paisajes y destinos perfectos para el desarrollo de actividades al aire libre.

Sitios como la Laguna de Guatavita ofrecen caminatas rodeadas de naturaleza e historia, mientras que destinos como La Mesa o Villeta son ideales para disfrutar de climas cálidos, descanso y gastronomía local.
Una de sus ventajas competitivas es que muy cerca de Bogotá hay múltiples opciones para quienes quieren desarrollar planes diferentes, con variedad de ambientes y perfectos para escapadas cortas.

Una de esas alternativas es Sesquilé, ubicado a un poco más de una hora de la capital del país. Con el paso del tiempo ha emergido como un destino rural que mezcla paisajes de altura, herencia precolombina y múltiples formas de habitar en equilibrio con la naturaleza, razones de peso para haber sido nomindado a los Best Tourism Villages de la ONU Turismo.
Es un lugar muy especial, rodeado de montañas cubiertas de neblina y acompañado por lagunas y represas, que ha logrado preservar su esencia a lo largo del tiempo, mientras se proyecta como un lugar acogedor no solo para sus habitantes, sino para quienes llegan de visita.
Gran riqueza natural
De acuerdo con información de la Gobernación de Cundinamarca, este es uno de los destinos con mayor riqueza y belleza natural del departamento. Uno de sus principales encantos se encuentra a pocos kilómetros del casco urbano y es la Laguna Sagrada del Cacique Guatavita, lugar que dio origen a la Leyenda de El Dorado.

Hacer recorridos por este lugar resulta muy enriquecedor. Los recorridos guiados permiten conocer de la cosmovisión muisca, los rituales del cacique cubierto de oro y la relación sagrada con el agua.
El silencio al borde de este cuerpo de agua permite vivir momentos mágicos de tranquilidad en un lugar que los muiscas consideraban de mucho poder.

En este municipio también destacan sus majestuosos cerros conocidos como las Tres Viejas y Covadonga. De acuerdo con información del Fondo Nacional del Turismo (Fontur), rutas como el páramo de Pan de Azúcar, el cerro de Las Tres Viejas o el cañón de las Águilas permiten admirar frailejones centenarios, aves andinas y miradores que regalan vistas sobre el embalse de Tominé.
Este municipio cundinamarqués es, además, un destino rico en tradiciones culturales dada su cultura campesina y la presencia en su territorio de dos comunidades ancestrales: Comunidad indígena Mhuysqa y la comunidad indígena Kichwa.
En cuanto a su gastronomía, los visitantes pueden disfrutar de preparaciones como el ajiaco, chivo sudado, chicha, pan de maíz, cuajada con melao y mazamorra chiquita, entre otros.
