Cuando se piensa en pueblear cerca de Medellín, los municipios del Oriente antioqueño aparecen entre las alternativas para una escapada de fin de semana. Destinos como Marinilla, San Carlos y Guatapé atraen a los viajeros por sus tradiciones, arquitectura, gastronomía, paisajes y actividades culturales.

Sin embargo, no son los únicos. En esta misma región del departamento se encuentra El Santuario, un destino al que muchos reconocen por su gastronomía tradicional y porque allí se come uno de los mejores buñuelos de la región.
Se trata del buñuelo santuariano, un producto que es tradición y símbolo de este municipio, ubicado a hora y media de Medellín. En apariencia, es muy distinto a los tradicionales buñuelos colombianos, pues no tiene formas perfectas y se abre durante la fritura.
Se dice que este alimento es famoso debido a que, luego de su preparación, puede ser llevado a cualquier parte, gracias a su durabilidad, que puede ser hasta de tres semanas sin que se endurezca o pierda su frescura. Por ello, no es raro encontrarlo en diferentes lugares del país, en pequeños puestos de comida de las carreteras y en tiendas de barrio.
De acuerdo con la Alcaldía municipal, el buñuelo santuariano es mucho más que una delicia gastronómica y se ha consolidado como símbolo de identidad, historia y orgullo para el municipio.

Allí también es posible disfrutar de preparaciones tradicionales como los fríjoles con chicharrón y platos típicos como el mondongo y los sancochos, ideales para disfrutar en los días fríos.
Asimismo, sobresalen las arepas con chorizo y se realiza el Santu-Fest, un festival donde los restaurantes locales compiten diseñando hamburguesas gourmet exclusivas que fusionan ingredientes típicos de la zona.

Otros encantos de El Santuario
Además de probar este tradicional buñuelo, cuya receta ha pasado de generación en generación por más de 100 años, y las demás delicias, en El Santuario los viajeros se encuentran con diversos atractivos culturales, históricos y naturales.
Entre sus sitios de interés están el Museo Histórico José María Córdova, creado para preservar la memoria del municipio, la independencia de Colombia y sus protagonistas, y el Museo Artístico Guillermo Zuluaga, conocido como Montecristo, donde los visitantes pueden acercarse a la vida y obra de este humorista, nacido en la localidad.

Otro punto de referencia es la parroquia Nuestra Señora de Chiquinquirá, que en 1838 fue elevada de capilla a parroquia y con el paso del tiempo se ha consolidado como un importante lugar de peregrinación.
Piedra del Obispo y miradores naturales
En la vereda Aldana, en medio de una zona montañosa, se encuentra la Piedra del Obispo, un lugar cuyo nombre está vinculado con un episodio histórico de 1879. Según la tradición local, allí se refugió Valerio Antonio Jiménez, primer obispo de Medellín, durante un periodo de persecuciones y conflictos. En esta misma vereda también se puede visitar la capilla del Señor Caído.

Para apreciar los paisajes de la región, otra alternativa es subir al alto de El Santuario, ubicado entre las veredas Bodegas y Pavas, a unos dos kilómetros del casco urbano.
El recorrido por El Santuario también permite acercarse a las costumbres campesinas mediante visitas a trapiches paneleros, donde es posible conocer las distintas etapas de elaboración de la panela.
