Colombia es un territorio diverso en el que las posibilidades de hacer turismo son múltiples debido a su gran oferta tanto natural, como cultural, religiosa y gastronómica.
En medio de esas muchas posibilidades se encuentran pueblos que tienen unos encantos especiales y que vale la pena conocer, disfrutar de su comida, aprender de sus tradiciones y admirar su arquitectura.

Uno de esos destinos imperdibles es Salamina, en el departamento de Caldas. Se le conoce como ‘pueblo de poetas’ porque ha sido cuna de ilustres músicos, escritores, pintores e intelectuales que han destacado local e internacionalmente. Este factor cultural y artístico, se suma a su bella arquitectura y sus lindos paisajes, que lo convierten en un destino digno de conocer.
Hace parte de la Red Turística de Pueblos Patrimonio de Colombia, gracias a que cuenta con una gran riqueza arquitectónica que lo llevó a ser declarado como Monumento Nacional, hoy Bien de Interés Cultural. Además, forma parte de Forma parte del Paisaje Cultural Cafetero (PCC), que fue declarado por la Unesco como Patrimonio Mundial.

Estas credenciales son razones de peso para considerar a este destino en la agenda de unas vacaciones, pues sus atractivos son múltiples y la diversidad de planes también. Quien llega hasta este destino se encuentra con el agradable aroma del café y la calidez y amabilidad de sus pobladores, que complementan la oferta de este mágico lugar.
A Salamina también se le conoce como “el pueblo de los parques” y es un destino que parece haberse quedado suspendido en otra época. La Red de Pueblos Patrimonio indica que su trazado urbano se distingue por un conjunto único de viviendas levantadas en bahareque y tapia, con balcones llenos de color adornados con materas florecidas y portones finamente tallados.

Una de las particularidades es que los balcones y portones exhiben detalles e incrustaciones de estilo barroco que evidencian la maestría y dedicación de los artesanos salamineños en el trabajo de la madera. En su interior, cada vivienda ofrece un ambiente cálido y armonioso, donde la naturaleza se integra de manera sutil con la arquitectura.

Encantos naturales
Desde sus calles empinadas es posible disfrutar de amplias vistas hacia las montañas que lo rodean. El clima puede variar, pero en sus alrededores los encantos naturales son múltiples.
Por ejemplo, está la vereda Los Mangos, el río Chamberí, cultivos de caña de azúcar y trapiches. De igual forma, es posible visitar el Parque Natural Palma de Cera La Samaria, ubicado en el corregimiento de San Félix, a 45 minutos de la zona urbana de Salamina.
Los árboles de palma que allí se encuentran han tardado cerca de 60 años en alcanzar la plenitud, por lo que admirar este lugar es uno de los planes para no perderse en este majestuoso lugar cafetero.
