El departamento de Antioquia es el más poblado de Colombia y ofrece diversidad de atractivos para sus visitantes.
Uno de sus 125 municipios es Yalí, ubicado a 136 kilómetros de Medellín, aproximadamente a dos horas y 40 minutos de distancia en vehículo.
Esta población de alrededor de 9.000 habitantes es conocida como ‘la ciudad de las tres colinas’ debido a su ubicación en la cresta de una de las estribaciones de la cordillera Central, una de “las mejores vistas para observar la parte baja del nordeste antioqueño”, según señala el portal Antioquia Travel.

Su economía se basa principalmente en la agricultura y el cultivo de caña de azúcar, sin dejar de lado el rol importante de la minería en la región.
Historia
El municipio surge en 1880 cuando Lorenzo Yalí, un trabajador de una mina de la región denominada Doña Ana, construyó un rancho en el camino que unía a las poblaciones de Yolombó y Remedios. “A partir de la construcción de este primer rancho, otros mineros comenzaron a levantar sus casas en lo que pronto se convertiría en la primera calle del pueblo”, señala el portal Corregimientos de Antioquia.
“El municipio se proyecta como un importante centro agrícola, factor que se potenciará gracias a que por su jurisdicción cruzará un tramo de la nueva autopista que conducirá a Caucasia y a los departamentos de la costa Atlántica”, subraya la publicación.
Atractivos
El parque principal es uno de los principales atractivos. Se caracteriza por sus hermosos jardines y la presencia de la iglesia de San Antonio de Padua.

El Cerro de la Tetona es otro lugar imperdible. “Se localiza en la vereda Corocito, a siete kilómetros de la cabecera municipal, y es considerado el cerro más alto de toda la zona, el cual fue denominado por el maestro Manuel Uribe Ángel como ‘El Gran Vigía de Antioquia’”, señala Antioquia Travel.

Sobre el río Bartolomé, a cinco kilómetros de la cabecera del municipio, se ubica la Isla, un “paraíso natural compuesto por piscinas naturales, gran biodiversidad y el clima perfecto para pasar un día de sol rodeado de la naturaleza”.
Finalmente, la Piedra Pintada es otro lugar destacado. En la vereda San Nicolás, a cuatro kilómetros del casco urbano, se localizan estos petroglifos de la cultura tahamí, muestras de arte primitivas de los habitantes de la zona.
