La subregión del oriente antioqueño es un territorio donde abundan los destinos asombrosos. Entre ellos destaca “la costica dulce”, un pueblo mágico en el que el agua es la gran protagonista.
Con este apelativo se le conoce al municipio de San Carlos, donde se encuentra la central hidroeléctrica más grande de todo Colombia.

Esta población antioqueña cuenta con más de un 70 % de su terreno cubierto por cascadas y más de seis ríos, lo que la convierte en un referente hídrico y le ha valido el reconocimiento como “la capital del agua”, señala el proyecto cultural y creativo Sanca de CoCrea.
El recorrido desde Medellín hasta este destino en Antioquia toma menos de cuatro horas, atravesando aproximadamente 114 kilómetros llenos de hermosos paisajes e imponentes montañas llenas de verde.
Allí, en el frondoso valle por donde corre el río San Carlos entre picos coronados de selva, se encuentra este municipio considerado un lugar ideal para practicar deportes extremos, como barranquismo, tubing y escalada.
Además, es un destino que cautiva a sus visitantes con su clima cálido, con una temperatura promedio de 25 grados centígrados, perfecta para quienes buscan descansar y al mismo tiempo explorar su hermoso entorno natural.
Las cascadas de San Carlos
Para los apasionados de los saltos de agua, San Carlos es un verdadero paraíso, ya que los picos que lo rodean captan el agua de lluvia y la transforman en caídas de todo tipo: desde imponentes cataratas de gran caudal hasta delicados hilos de agua que alimentan tranquilos estanques.
Entre estos atractivos, el portal oficial de turismo Colombia Travel, invita a explorar sitios como La Cascada, donde un río ancho se vierte sobre rocas planas y se divide en dos saltos antes de formar un popular balneario.
Por otro lado, se encuentra La Chorrera, formada por un grupo de cascadas que descienden entre la vegetación por la ladera de la montaña.

A la lista se suma El Chispero, de menor volumen, que forma a sus pies un charco de aguas verdes donde los viajeros tienen la oportunidad de nadar en medio de la selva. En este escenario también es común la práctica de barranquismo, que consiste en descender por la superficie rocosa en medio del agua con ayuda de cuerdas de escalada.

Un destino ideal para disfrutar de piscinas naturales
En San Carlos, las mismas aguas cristalinas que forman cascadas eventualmente encuentran sitios donde se asientan y crean remansos ideales para nadar.
Así las cosas, entre las piscinas naturales para disfrutar en los alrededores del municipio se encuentran: el Charco La Quiebra, una amplia piscina donde es posible pasar el día y comer algo; Charco Redondo, acompañado de río apacible en medio de un denso bosque; y Charco Negro, también llamado Río Tinto, que recibe su nombre porque las hojas que caen lo tiñen de un color oscuro.
