Si es un apasionado por probar los platos típicos de cada destino que visita, se recomienda conocer el pueblo colombiano donde el sancocho de gallina hace parte de la esencia del territorio y es una de las recetas que más conquista a sus visitantes.

Este destino se encuentra a solo 40 kilómetros al noreste de Santiago de Cali, en el centro del departamento del Valle del Cauca, y es conocido popularmente como la “tierra del sancocho de gallina” justamente por la exquisitez de su receta tradicional.
En las cocinas de este pueblo, que es Ginebra, esta sopa típica no es simplemente tradición, sino que se ha convertido en símbolo vivo del territorio, ofreciendo a sus visitantes una experiencia cultural que va más allá del sabor y las costumbres colombianas.
Aunque en distintas regiones del país este plato ha sido adoptado con recetas propias y ha servido durante años como motivo de encuentro familiar en celebraciones especiales, en este rincón del Valle del Cauca se ha convertido en identidad.
En Ginebra el sancocho de gallina es un plato que se honra con orgullo, se comparte alrededor del fogón y se vive como una expresión profunda de su cultura. Cada preparación reúne a familias y amigos, fortalece los lazos comunitarios y refleja una forma auténtica de entender la vida, donde el tiempo se detiene para disfrutar, conversar y celebrar.

¿Qué hace de Ginebra la “tierra del sancocho de gallina”?
El Fondo Nacional de Turismo (Fontur) y diversas fuentes de viajes, incluida la Alcaldía Municipal de Ginebra, se refieren a este pueblo como “la tierra del sancocho de gallina”, no solo por la popularidad del plato, sino por su importancia simbólica en la identidad del municipio.
Esta denominación se ha consolidado con el tiempo gracias a la presencia constante del sancocho en casas, fondas y restaurantes locales, convirtiendo este plato en su sello gastronómico y cultural, reconocido a nivel nacional por su calidad y tradición.


En Ginebra el sancocho se cocina tradicionalmente en fogón de leña, usando gallina criolla, papa, plátano y, en muchos casos, guandú o yuca, logrando un caldo espeso y sabroso con un toque ahumado que le da personalidad.
El proceso de cocción lenta y el uso de ingredientes frescos de la región (como maíz, yuca y hortalizas locales), que se cultivan gracias a su estratégica ubicación geográfica, son parte del “secreto” que hace que muchos lo consideren uno de los mejores sancochos de gallina de Colombia.
