El departamento de Boyacá es uno de los destinos que vale la pena conocer, pues su lista de atractivos es larga y es una región para sumergirse en la historia, mientras se disfruta de sus lindos paisajes y la amabilidad de su gente.
Este territorio es reconocido por la Batalla de Boyacá, evento clave en la independencia del país, además de contar con monumentos y sitios históricos que permiten revivir ese momento crucial.

A esto se suman sus tradicionales pueblos como Villa de Leyva y Ráquira, que ofrecen una experiencia auténtica con su arquitectura colonial, calles empedradas y rica cultura local.
Lo anterior sin dejar de lado que este destino es un paraíso para los amantes de la naturaleza, en donde destacan sus paisajes montañosos y parques naturales como el Santuario de Flora y Fauna Iguaque o el Páramo de Ocetá.

La ciudad dulce
En medio de esa larga lista de posibilidades para visitar en Boyacá se encuentra Moniquirá, uno de los destinos más cálidos de este departamento. Su nombre en lengua chibcha significa ‘Ciudad del baño’, según la Alcaldía Municipal, y es un destino con una amplia oferta para conocer.
Además, se le conoce como la ‘ciudad dulce’ no solo de Boyacá sino de Colombia, dado que destaca por su gran producción de panela y bocadillo de guayaba, con los que se fabrican todo tipo de dulces que son comercializados no solo en la región, sino en gran parte del país, según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).

Sin duda, los amantes de este tipo de productos amarán este lugar, porque no es una exageración decir que en cada esquina hay locales dedicados a la elaboración y venta de dulces típicos colombianos, además de bocadillos que son elaborados con otras frutas como la fresa, la curuba y hasta la guanábana.

Así mismo, los turistas que llegan hasta este destino, ubicado a un poco más de una hora de Tunja, capital del departamento, tienen la posibilidad de visitar el río Suárez, la cascada Real, los saltos de Los Micos, la cueva de Pueblo Viejo y el mirador del Granadillo.
Moniquirá también es un buen lugar para relajarse, pues allí se encuentran los termales El Salitre, a cuatro kilómetros del casco urbano, por una vía de acceso destapada transitable para automóvil. En este lugar emanan de las profundidades las aguas termales azufradas que generan interés por sus beneficios medicinales.
En el casco urbano está la imponente Basílica Menor de Nuestra Señora del Rosario, ubicada a un costado del parque principal, así como varios complejos turísticos y lugares para la recreación y para degustar de su rica gastronomía. Por ejemplo, es famoso el mute moniquireño, una sopa que contiene mazorca, papa, guascas y carnes de res y cerdo.
