A solo 29 kilómetros de Chiquinquirá, en el departamento de Boyacá, existe un pueblo que enamora con sus coloridas calles, vibrante cultura y, especialmente, su impresionante producción de artesanías.
Este lugar es el municipio de Ráquira. Según la tradición histórica, antiguamente era conocido como “Ruaquira”, un nombre compuesto por las palabras chibchas RUA (olla) y QUIRA (pueblo), cuya interpretación es “pueblo de olleros” o “pueblo de ollas”.

Esta denominación, de acuerdo con el portal Artesanías de Colombia, revela que, desde sus orígenes, Ráquira ha sido un territorio profundamente ligado a la tradición artesanal, especialmente a la elaboración de cerámica.
Durante años, esta población boyacense se ha caracterizado por su amplia variedad de expresiones artesanales que han marcado su historia. Hamacas, sacos tejidos, canastos, vestidos, ollas, platos, vasos, juguetes y muchas otras piezas tradicionales forman parte del repertorio de creaciones que enriquecen y representan la cultura raquireña.
En el corazón rural de Ráquira, las labores agrícolas y ganaderas son parte esencial de su identidad campesina. Sin embargo, es el turismo el motor que hoy impulsa con mayor fuerza la economía de este encantador destino boyacense, señala el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).

En 1994, la Corporación Nacional de Turismo lo reconoció como uno de los pueblos más bonitos de Boyacá, distinción que reafirmó su vocación como parada obligada para viajeros que buscan autenticidad y tradición.
Desde entonces, miles de visitantes provenientes de distintas regiones de Colombia y del mundo llegan atraídos por el colorido de sus calles, la riqueza de sus artesanías y la posibilidad de vivir de cerca su invaluable patrimonio histórico, cultural, arquitectónico, natural y religioso.
Por esta razón, muchos conocen este destino boyacense como “la capital artesanal de Colombia”, un título que se puede sentir en cada rincón al explorarlo y que convierte cada paseo por sus plazas y talleres en una experiencia inolvidable.

Si planea visitar Ráquira, entre sus lugares emblemáticos y tradicionales para conocer se destacan, el Monasterio y desierto de la Candelaria, declarado monumento nacional y bien de interés cultural de carácter nacional; la iglesia y el parque central, rodeados de esculturas elaboradas en arcilla y cerámica.
Otro plan infaltable es caminar por el comercio y observar las casas multicolores, que están adornadas con artesanías de todo tipo en sus fachadas. A la lista se suma el Patio de Brujas, un observatorio astronómico con un reloj solar y varios tótems que prometen una experiencia única.
