Antioquia está dividido en nueve subregiones y una de ellas es el oriente, que se caracteriza por ser una zona de climas variados, con una oferta paisajística muy atractiva y un nivel de desarrollo general alto.

Según la Gobernación de Antioquia, es la segunda subregión más poblada del departamento, después del Valle de Aburrá, y le sigue a ésta en importancia económica.
Uno de sus aspectos relevantes es que tiene una gran riqueza hídrica que la ha convertido en la mayor productora de energía de Colombia. Por ella corren numerosos y caudalosos ríos tales como El Nare, Rionegro, El Buey, Calderas y Samaná.
Uno de los destinos para visitar en esta área del departamento es reconocido por su tradición artesanal, un trabajo que convierte el barro en arte, dándole vida en un sinúmero de productos de cerámica, moldeados con gran profesionalismo y amor.

Hablamos de Carmen de Viboral. De acuerdo con el portal Corregimientos de Antioquia, la vocación artesanal de los habitantes tuvo un gran impulso cuando inició la producción de cerámica en 1898, año en el que llegó el empresario Eliseo Pareja al municipio, quien fundó la “Locería del Carmen”, la cual dio paso a la creación de otras empresas dedicadas a este oficio, convirtiéndose en una de las formas de subsistencia para las familias que allí habitan.

Este municipio, ubicado a solo una hora de Medellín, con una temperatura promedio de 18 grados centígrados, les ofrece a propios y visitantes, la posibilidad de gozar espacios de valor histórico y cultural, representados en sus calles y parques, los cuales se han intervenido con elementos cerámicos que permiten difundir esta tradición, que por más de 120 años se ha mantenido viva en las manos de los artesanos y en la memoria de la comunidad.
Sin duda, uno de los planes imperdibles es recorrer el pueblo donde se pueden apreciar mosaicos hechos con recortes de piezas cerámicas que adornan las fachadas de las casas y los locales comerciales. De igual manera, es infaltable visitar el Paseo del Ángel y llevarse un recuerdo fotográfico de este lugar.

Encantos naturales
Además de sus talleres y fábricas artesanales, en este destino antioqueño los viajeros encuentran una gran oferta natural. En sus entrañas nace el Río Melcocho, que es considerada la fuente hídrica más cristalina y clara del departamento, perfecta para refrescarse o simplemente sentarse en su orilla a disfrutar del concierto natural que ofrece.
Otro atractivo es la cascada Caída del Potosí, ubicada a 70 kilómetros de la cabecera municipal en la vereda La Represa. Esta es una de las caídas de agua con mayor altura con unos 300 metros, en el cañón del río Santo Domingo, la cual se caracteriza por ser cristalina y facilitar los baños naturales.
También está el Cerro Bonifacio, desde donde se tiene una panorámica del Valle de San Nicolás y es un especio ideal para las actividades al aire libre.
