El suroeste es una de las subregiones de Antioquia que se caracteriza por sus imponentes montañas, como el Cerro Tusa, el Cerro Bravo, los Farallones del Citará y el Páramo del Sol, con un lindo paisaje cafetero de sus 23 municipios.
En este territorio los viajeros encuentran los escenarios ideales para la práctica de actividades como avistamiento de aves, espeleología y senderismo. Además, se tiene la posibilidad de conocer la historia de las comunidades indígenas que habitaron este territorio.

Uno de sus municipios está ubicado a unas tres horas y media de Medellín con una temperatura promedio de 23 °C. Se trata de Támesis, que se le reconoce como el destino del siempre volver, porque quien ha ido a este mágico paraíso desea regresar.
Uno de los encantos, y que lo hace muy particular, es que se dice que es un lugar que parece flotar entre las nubes, debido a su ubicación geográfica y su altura sobre el nivel del mar.

El municipio está situado en una zona montañosa, a más de 1.600 metros de altitud, lo que hace que con frecuencia las neblinas y las nubes bajas rodeen el paisaje y cubran parcialmente el casco urbano, una vista única y muy llamativa para quienes lo visitan.
Además, sus miradores naturales permiten observar extensos paisajes de montañas y cañones, donde el contraste entre el verde intenso y la bruma crea la sensación visual de que el pueblo está suspendido en el aire. Se dice que hay momentos del día, especialmente al amanecer y al atardecer, en los que la neblina envuelve las montañas.

¿Qué hacer en Támesis?
Pero este no es el único encanto de este pueblo antioqueño. Támesis tiene como vocación el turismo de aventura, naturaleza, bienestar y cultura. El portal Turismo Antioquia Travel indica que es un lugar privilegiado por la cantidad de agua que baña su territorio y además tiene 13 rutas camineras por las que se pueden explorar diferentes sitios de interés.

Uno de los lugares que los viajeros no deben dejar de visitar es un camino prehistórico, ideal para desarrollar ecoturismo y senderismo, pues el avistamiento de flora y fauna es uno de los planes perfectos para los visitantes interesados en tener un contacto real con la naturaleza.
De igual forma, hay balnearios y zonas de camping, áreas de petroglifos y cerros para vivir experiencias únicas. Es un destino en el que también se practica el turismo religioso y que definitivamente vale la pena conocer si se tiene alma de aventurero y se disfruta del contacto con la naturaleza.
