La gastronomía boyacense se ha consolidado como uno de los grandes atractivos turísticos del departamento. Esto tiene mucho que ver con que ofrece sabores, recetas y tradiciones que han pasado de generación en generación.

Su cocina se caracteriza por el uso de ingredientes propios del campo, como el maíz, la papa, las habas y los productos lácteos, con los que se preparan platos emblemáticos como el cocido boyacense, el cuchuco con espinazo, la mazamorra chiquita, las arepas y los envueltos de maíz.
Precisamente el cuchuco y los amasijos son de esos productos que los viajeros no quieren perderse cuando se encuentran de viaje por esta región y si bien en muchos municipios es posible degustarlos, muy cerca de Tunja hay un rincón en el que vale la pena probarlos.
Se trata de Siachoque, un pequeño rincón tranquilo, que está a solo 30 minutos de Tunja y que destaca por sus paisajes rurales y su estilo con esencia colonial en el casco urbano.

Se dice que allí el cuchuco de trigo con espinazo y los amasijos son imperdibles. Esta sopa, que es muy tradicional en el departamento, está muy conectada con la identidad agrícola, cultural y económica del municipio.
Además, las arepas y la chicha, así como otros platos preparados en fogón de leña, hacen parte de esos imperdibles para los turistas, que pueden deleitarse con porciones generosas.
¿Cuáles son los encantos de Siachoque?
De acuerdo con el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr), Siachoque cuenta con varios atractivos que invitan a recorrer su patrimonio histórico, cultural y natural.

En la lista se incluyen la iglesia parroquial y una capilla doctrinera del siglo XVII. También destaca el páramo de Siachoque, un ecosistema de gran riqueza ambiental, en el que habitan diversas especies de flora y fauna nativas, así como la denominada Plaza del Diablo, una extensión de aproximadamente 15 hectáreas de musgo que funciona como una esponja natural al almacenar agua y contribuir al abastecimiento de los acueductos de algunas veredas.

En el centro del municipio se encuentra una plaza rodeada de jardines y senderos, además de un corredor construido con piedras de Firaya, donde se levanta un monumento a Simón Bolívar.
A estos lugares se suman los paisajes rurales que rodean el casco urbano, con fincas dedicadas a las actividades agrícolas y ganaderas, así como espacios destinados al descanso. Buena parte de su riqueza natural está vinculada al páramo de Bijagual, donde nacen varias quebradas que alimentan la cuenca alta del río Chicamocha.

Las tradiciones también hacen parte de la identidad de Siachoque. Cada octubre, sus habitantes celebran las fiestas en honor a la Virgen del Rosario, patrona del municipio. Durante estas festividades se presentan los llamados cuadrilleros de Siachoque, grupos de jinetes que realizan exhibiciones ecuestres, una expresión cultural que, de acuerdo con la tradición local, guarda semejanzas con las celebraciones españolas.
