Gracias a su riqueza volcánica y, por ende, sus termales naturales, Caldas se consolida como un destino imperdible en Colombia. La mayoría de estos atractivos, de acuerdo con el portal oficial de turismo Colombia Travel, están ubicados en cercanía a Manizales, capital del departamento.
Recorrerlo significa descubrir sus pisos térmicos donde predomina el clima cálido, sin embargo, también cuenta con zonas de páramo. Entre sus municipios más conocidos se encuentra Pensilvania, un municipio que surgió en un lugar conocido como “las tenebrosas selvas de Sonsón”, explica la Alcaldía Municipal a través de su página web,

Allí sus primeros pobladores iniciaron la colonización de estas tierras baldías con determinación y espíritu visionario, levantando las primeras chozas de paja en la zona donde hoy se erige la plaza principal.
De esta manera, juntos fueron dando forma al poblado con la llegada de amigos y conocidos que se sumaron a la construcción de este nuevo hogar, al cual se le otorgó la categoría de municipio a partir del 18 de diciembre de 1872.
Pensilvania está situado a unos 148 kilómetros de Manizales y su cabecera municipal está a 2.100 metros sobre el nivel del mar.
Su territorio corresponde al sistema hidrográfico del río Magdalena en la cordillera central, entre los ríos La Miel, que hace de límite con los municipios de Marquetalia y Manzanares; Tenerife, que hace límite con el municipio de Samaná; el río Arma, que limita con el municipio de Salamina; y el río Samaná, que limita con los municipios de Sonsón y Nariño.

Otros ríos importantes de esta población son el que lleva su mismo nombre, así como el río Dulce, Quebradanegra y el río Salado. A esto se suma su riqueza en quebradas, entre las que destacan La Danta, El Salto, Barreto, La Linda, El Centro, El Dorado, Brujas y quebrada La Virgen.
Su trazado urbano es concebido como un paisaje construido en armonía con el entorno natural, por lo que Pensilvania cautiva con dos escenarios emblemáticos: la Plaza de Bolívar y el templo de Nuestra Señora de los Dolores.
La Plaza, donde se alza la iglesia, goza de una privilegiada ubicación que la convierte en un espacio luminoso y cálido, ideal para disfrutar del sol y la vida cotidiana del municipio.

Sus vías se adaptan a las curvas naturales del terreno, mientras las calles se dibujan siguiendo la inclinación, creando un atractivo juego visual de aleros escalonados y volúmenes que parecen fluir montaña abajo, señala la misma fuente.
Cada una de estas características hacen que recorrer este municipio se convierte en una experiencia pintoresca y memorable, perfecta para salir de la rutina y crear nuevos recuerdos viajando por Colombia.
