Muy cerca de Bogotá hay destinos que vale la pena conocer, gracias a que tienen una variada oferta turística para los viajeros y dentro de las múltiples opciones está un pueblo ubicado a solo una hora y que destaca por su oferta natural e histórica.

Se trata de Sesquilé, que hace parte de los nominados por Colombia a los Best Tourism Villages de la ONU Turismo para 2026, proyectándose como un lugar en donde los viajeros encuentran mucho que hacer y disfrutar.
Es un destino que conserva parte de la memoria ancestral relacionada con la leyenda de El Dorado, pues en sus tierras se encuentra la Laguna de Guatavita, uno de los lugares más míticos cerca de Bogotá.
Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, este municipio cundinamarqués ha desarrollado una propuesta turística que busca preservar sus raíces, proteger sus ecosistemas y fortalecer una comunidad comprometida con la sostenibilidad y la cultura viva y por ello hoy compite para ser uno de los mejores del mundo para el turismo rural, con el propósito de sumarse a los otros pueblos colombianos que ya han alcanzado este galardón en los años anteriores.

Laguna de Guatavita, un mítico atractivo
Uno de los principales atractivos de Sesquilé es la emblemática Laguna Sagrada del Cacique Guatavita, un lugar estrechamente ligado a la historia y las tradiciones ancestrales de la región.
Además de su valor cultural, este escenario natural se ha convertido en un espacio para la recreación y el disfrute de habitantes y visitantes. También cumple un papel en la conservación y la educación ambiental, con iniciativas orientadas a promover el cuidado de los ecosistemas, según información de la Gobernación de Cundinamarca.

La oferta turística del municipio se extiende hasta el Embalse de Tominé, ubicado entre Sesquilé y Guatavita. Este enorme cuerpo de agua forma parte del sistema de embalses localizado al norte de Bogotá y cumple funciones relacionadas con el suministro de energía para la capital y municipios cercanos.

Otro de los lugares para visitar es el Cerro de las Tres Viejas que, según la Alcaldía, se alza sobre el municipio como un guardián ancestral del territorio. Consideradas sagradas por los antiguos pobladores y el actual Cabildo Mhuysqa, estas montañas representan tres fuerzas femeninas protectoras y hacen parte de un ecosistema de alta montaña que abastece de agua a la región y alberga una variada fauna andina. Es un escenario ideal para caminar, contemplar el paisaje y conectar con la naturaleza.
Atractivos culturales
Pero la riqueza de Sesquilé no está únicamente en sus paisajes. El municipio conserva una importante herencia cultural, marcada por sus tradiciones campesinas y por la presencia de dos comunidades ancestrales: la comunidad indígena Mhuysqa y la Kichwa.

En el casco urbano, el parque principal es más que una plaza: es un escenario en el que confluyen la historia, la arquitectura y la vida cotidiana de Sesquilé. Conocido como el parque de las tres esquinas, en su entorno se alzan la Capilla Nuestra Señora de los Dolores y la Iglesia de la Inmaculada Concepción, formando un conjunto religioso lleno de valor patrimonial. A su alrededor, las casonas coloniales y republicanas cuentan el pasado de un pueblo que conserva su identidad.

A estos encantos se suma la gastronomía de este lugar. Los visitantes pueden probar preparaciones tradicionales como el ajiaco, el chivo sudado, la chicha, el pan de maíz, la cuajada con melao y la mazamorra chiquita, entre otros platos que hacen parte de la tradición de la región.
Sin duda, Sesquilé es un lugar para descubrir con calma y conectar con la naturaleza y la cultura que siguen vivas en este territorio.
