Santander es una de las regiones imperdibles para visitar en Colombia. Sus tierras combinan paisajes naturales, pueblos con arquitectura colonial, aventura y una gastronomía con fuerte identidad regional.

Sus montañas, cañones, ríos y parques naturales ofrecen escenarios ideales para actividades al aire libre, además de que Barichara, San Gil, El Socorro y Girón permiten conocer parte de la historia y las tradiciones de la región.
La gastronomía santandereana es otro de los grandes atractivos, con preparaciones como la pepitoria, el mute, las arepas de maíz pelao y las famosas hormigas culonas.
En esa amplia oferta de posibilidades está un pequeño pueblo que resulta encantador y que vale la pena conocer por su diversidad de encantos, además de estar muy cerca de Baricara, a solo una hora.

Se trata de Curití, un destino que hace parte del programa ‘Pueblos que Enamoran’, una iniciativa de Fontur y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo creada para impulsar aquellos lugares que, pese a contar con atractivos, tradiciones y características propias, aún no han alcanzado un amplio reconocimiento dentro de la oferta turística del país.
Los encantos de este ‘pueblo que enamora’
De acuerdo con información de la Alcaldía, Curití ofrece una combinación de naturaleza y aventura, con alternativas para quienes disfrutan de las actividades al aire libre. Entre sus principales atractivos se encuentran las cuevas de La Vaca y del Yeso, además del balneario de Pescaderito, un espacio rodeado por ríos y quebradas que permite disfrutar del paisaje y del agua.

El municipio también conserva parte de su legado histórico a través de su arquitectura colonial, visible en sus calles y en diferentes construcciones tradicionales. Recorrer Curití es adentrarse en un municipio donde el paso del tiempo parece haberse detenido.
En el corazón del municipio está la iglesia de San Joaquín, considerada una de las construcciones más antiguas y uno de sus principales referentes históricos. El templo, levantado en ladrillo rojo en 1640, que sobresale por su torre central.

Dentro de sus atractivos naturales se encuentra Pescaderito, un balneario a las afueras del pueblo, que reúne piscinas y pozos formados por el paso de un río de aguas transparentes.
Sus aguas frías y los pequeños pozos naturales son parte del atractivo de este balneario. Entre los habitantes de la zona existe, además, la creencia de que estas aguas poseen propiedades medicinales, una tradición que se suma a las historias y costumbres que rodean este popular sitio turístico de Santander.
Además, es un destino reconocido por sus artesanías, gracias a que allí se produce la planta de fique, material con el que se elaboran los famosos bolsos que son comercializados tanto en el mercado nacional como en el exterior.
