Situado en la Provincia de Valderrama, en el departamento de Boyacá, se encuentra un encantador municipio cuyo origen se relaciona con una popular leyenda de desamor, un destino donde la historia, la naturaleza y las tradiciones se entrelazan para ofrecer a los viajeros una experiencia auténtica en medio de hermosos paisajes.
Este lugar es Betéitiva, que forma parte de la Cuenca Media del río Chicamocha, ubicado a 250 kilómetros de Bogotá, 110 kilómetros de Tunja y 45 kilómetros de Sogamoso, lo que lo convierte en un destino accesible para quienes exploran la región.

Sus relatos ancestrales, ligados a la cultura muisca, dan cuenta de un territorio lleno de memoria y significado. Según una antigua leyenda sobre su origen, el cacique Betacín se enamoró de la hija de un cacique de Iraca.
Sin embargo, cuando pidió su mano en matrimonio fue rechazado, y, decepcionado por la negativa, decidió abandonar su tierra y dirigirse hacia un lugar despoblado. Allí fundó un nuevo asentamiento al que llamó Betacín, que con el paso del tiempo evolucionó hasta convertirse en Betéitiva, un nombre que en lengua muisca significa “señor de la grieta”.
Con la llegada de los colonizadores españoles, el territorio comenzó a transformarse. Además, su historia también está marcada por uno de los episodios más importantes de la independencia colombiana: la Ruta Libertadora, señala el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).

El 17 de julio de 1819 y nuevamente el 1 de abril de 1820, el Libertador Simón Bolívar y su ejército atravesaron este territorio. Como recuerdo de aquel paso histórico aún permanecen varios lugares emblemáticos, entre ellos el Puente de Bolívar, ubicado sobre el río Chicamocha, y la conocida Piedra de Bolívar, situada cerca del casco urbano en el sector denominado El Alto, por donde, según la tradición, pasó el ejército patriota.
Aparte de estos sitios de interés, Betéitiva cautiva a quienes lo visitan gracias a la calidez de su gente, reconocida por su alegría, espíritu trabajador y profundo apego por las tradiciones campesinas.
Gran parte de la vida del municipio gira alrededor de las actividades agrícolas, especialmente el cultivo de papa, maíz, cebada, fríjol y arveja. A esto se suma la actividad ganadera, enfocada principalmente en la producción de leche, y la riqueza minera de la región, donde se explotan recursos como carbón, yeso, caliza y hierro.

Su riqueza hídrica se ve reflejada en los ríos Chicamocha y Soapaga, que recorren estas tierras y forman parte fundamental del paisaje natural.
Al explorar esta población, los visitantes se sumergen en un recorrido único por su patrimonio histórico y religioso, pasando por otros sitios de interés imperdibles como la Capilla de Santa Rita de Casia, declarada patrimonio histórico nacional y uno de los símbolos espirituales del municipio.
