El departamento de Cundinamarca es uno de los destinos más completos de Colombia. Ofrece a sus visitantes bellos paisajes naturales y gran riqueza cultural.
Uno de sus municipios es Manta, ubicado en la provincia de Almeida, a 90 kilómetros de Bogotá, aproximadamente a dos horas de viaje en vehículo.
Este municipio es conocido por su clima frío y sus hermosos paisajes rurales y montañosos, según señala la Gobernación de Cundinamarca.

“Situado en la cordillera Oriental, Manta tiene una altitud de aproximadamente 2.400 metros sobre el nivel del mar. El municipio está rodeado de montañas y cuenta con varios cuerpos de agua, como ríos y quebradas, que enriquecen su paisaje natural”, agrega la entidad.
Historia y economía
La Gobernación afirma que la historia de Manta se remonta a la época prehispánica, cuando el territorio era habitado por los indígenas muiscas.
En lengua chibcha, el nombre del municipio significa ‘nuestra labranza’, de acuerdo con el escritor Joaquín Acosta Ortegón, y se encuentra localizado en un planalto de la serranía de su mismo nombre frente a Tibirita.
“Machetá, Manta y Tibirita forman una trilogía histórica geográfica por compartir el mismo valle enmarcado entre altas serranías y desde tiempos remotos constituir sus pobladores una unidad social y política dependiente del zipa de Bacatá”, agrega la Gobernación.
El 24 de julio de 1773 fue proclamada la parroquia con la denominación de San Joaquín de Manta, bajo la dirección del presbítero José Joaquín Fernández y Pompeyo, de acuerdo con información de la Arquidiócesis de Zipaquirá, a la que pertenece la parroquia del municipio.
La economía de Manta se basa principalmente en la agricultura, destacándose el cultivo de papa, maíz y hortalizas. La ganadería y la producción de lácteos también son actividades económicas importantes. Además, el municipio cuenta con pequeñas industrias y comercios locales que contribuyen a la economía.

Sitios de interés
La Iglesia de San Joaquín de Manta, construida en el siglo XX, es una edificación de “gran valor histórico y arquitectónico que se ha convertido en un símbolo del municipio”.
Fue levantada entre 1945 y 1952 por el párroco Benjamín Iregui, a cuya memoria allí se erigió una placa de mármol en julio de 1953.

La laguna de Petaca es otro lugar imperdible. Ofrece bellos paisajes y permite realizar senderismo.
En materia cultural, entre las principales festividades del municipio se encuentran las ferias y fiestas de Reyes Magos, que se llevan a cabo a principio de cada año.
