Visitar Boyacá es vivir una experiencia única en la que los bellos paisajes, la gastronomía y la cultura se unen para entregarles a los viajeros lo mejor de en cada uno de sus viajes.

Este departamento cuenta con 123 municipios y cada uno de ellos tiene unos encantos especiales que vale la pena conocer. Así a un poco más de tres horas de Bogotá se encuentra un destino que resulta imperdible si se está de viaje por esta región.
Entre casas y calles coloniales este lugar parece mágico, pues es tranquilo, bello y rodeado de naturaleza. Se trata de Tibasosa, un pueblo rodeado de cerros y colinas que forman una especie de herradura abierta hacia el norte y el oriente, según el Sistema de Información Turística de Boyacá (Situr).
Su paisaje destaca por la abundancia de árboles frutales y especies ornamentales, que realzan el encanto natural de este municipio boyacense y lo convierten en un destino de gran atractivo visual.

Se le conoce como la ‘capital mundial de la feijoa’, fruta que es protagonista de su gastronomía, que destaca en la preparación de jugos, vinos, mermeladas, postres y otros productos típicos que atraen a miles de visitantes.
Se dice que en lengua muisca, su nombre significa “capitanía del Susa” y su historia se remonta a 1539, cuando las tropas de Gonzalo Jiménez de Quesada atravesaron la región durante la búsqueda del legendario Templo del Sol y que durante la Independencia, sus habitantes participaron activamente al aportar hombres y recursos a las luchas comuneras y a la batalla del Pantano de Vargas.

Belleza colonial
Pero más allá de su importancia histórica, este es un destino que todo viajero debería conocer por su gran riqueza no solo colonial que se refleja en sus construcciones y sus calles empedradas, sino en sus balcones decorados con geranios y buganvillas, además de sus encantos naturales que resultan únicos.

Su territorio está rodeado por los ríos Chicamocha y Chiquito y enmarcado por valles, montañas y páramos que enriquecen su biodiversidad y ofrecen paisajes ideales para el turismo de naturaleza.
En la lista de atractivos sobresalen el Páramo de Guática, desde donde se obtienen panorámicas de municipios como Paipa, Nobsa y Sogamoso, además del Museo de Arte Religioso, declarado Monumento Nacional.

Su economía se sustenta en la agricultura, la ganadería y la producción artesanal y a lo largo del año, el municipio también celebra diversas festividades tradicionales con alboradas, música, comparsas y actividades culturales que reflejan la riqueza de sus costumbres y la hospitalidad de sus habitantes.
