Cada año se conoce el listado de las mejores playas del planeta, como resultado del ranking The World’s 50 Best Beaches, el cual reúne algunos de los destinos costeros más destacados en el ámbito global.

La selección, realizada a partir de las experiencias y los recorridos de un amplio grupo de jueces, embajadores y miembros del equipo de The World’s 50 Beaches, que se dedicaron a descubrir y evaluar playas en todo el mundo, para este año incluye varias de Latinoamérica, pero solo una se encuentra dentro de las 10 primeras.
Se trata de playa Balandra, en México, un sitio que los expertos destacan por la belleza que dan su arena blanca y sus aguas color turquesa, así como por su carácter muy natural, tranquilidad, fauna, paisaje y las condiciones generales de la experiencia que les brinda a los turistas.

Un área protegida
Este paradisíaco lugar está ubicado a unos 30 minutos de la ciudad de La Paz, en Baja California Sur. Allí los viajeros encuentran un escenario costero reconocido por sus paisajes y la belleza de sus aguas.
La bahía, que tiene una particular forma de herradura, conserva gran parte de su estado natural gracias a que está reconocida como Área de Protección de Flora y Fauna. Sus aguas poco profundas, de tonalidades turquesas, contrastan con la arena blanca y fina que bordea la costa, convirtiéndose en un lugar encantador.

Balandra fue reconocida como la playa más bonita de México en el año 2021. Algo que la hace muy llamativa es su formación rocosa similar a un hongo, la cual se ha convertido en uno de los símbolos de la ciudad de La Paz y de la península de Baja California Sur.
Diversidad de planes
El destino ofrece alternativas para distintos tipos de viajeros. Mientras las familias pueden disfrutar de sectores adecuados para nadar, quienes prefieren el contacto con la naturaleza tienen la posibilidad de recorrer sus alrededores y descubrir otros rincones de la bahía.

Balandra, situada cerca del mar de Cortés, reconocido por Jacques Cousteau como el “acuario del mundo”, hace parte de un espacio declarado por la Unesco como Patrimonio Mundial. Debido a su condición de área protegida, el acceso está sujeto a cupos y requiere cierta planificación, una medida que busca contribuir a la conservación de este ecosistema.

Para disfrutar de la visita sin contratiempos, es recomendable conocer con anticipación las condiciones de ingreso y las normas establecidas para esta zona natural, especialmente en temporadas de mayor afluencia de viajeros, pues los cupos diarios son limitados.
