Cada año la ONU Turismo realiza los Best Tourism Villages, premios que reconocen a pueblos de todo el mundo por sus fortalezas turísticas en sus zonas rurales, y en esta oportunidad ocho destinos colombianos fueron nominados para participar de los mismos.

En la lista, seleccionada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, se incluye un pueblo del Atlántico que destaca por su colorido y por su oferta que enamora a los viajeros.
Se trata de Usiacurí, un destino en el que el fique es un material clave y los versos de Julio Flórez resuenan en sus calles. Es un pueblo que desborda color e identidad, el cual ha convertido la artesanía, la poesía y el arte urbano en el corazón de su propuesta turística, según información de la mencionada cartera.
Se dice que el nombre de Usiacurí proviene de la combinación de dos términos indígenas: “Usía”, que significa señoría, y “Curí”, nombre de un antiguo cacique de la zona.

Se caracteriza por sus calles inclinadas y escaleras decoradas con diversas especies florales, que embellecen sus espacios y aportan un atractivo especial a sus recorridos. Así mismo, por lo pintoresco de sus viviendas, que se distribuyen sobre las laderas de las montañas.
¿Qué atractivos tiene este destino?
En este poblado, los viajeros se encuentran con diversos atractivos y uno de ellos es su majestuosa y particular iglesia de tonos blancos y azules, cuya arquitectura resalta entre las demás construcciones y se convierte en uno de los símbolos más representativos de este destino.

Este apacible municipio atlatisense se distingue por su tradición artesanal, una actividad que constituye una importante fuente de ingresos para sus habitantes. Los artesanos elaboran diversas piezas utilizando palma de iraca, las cuales son exhibidas y comercializadas en el Centro Artesanal Corina Urueta, un espacio donde los visitantes pueden apreciar el talento local y adquirir productos representativos de la región.

Otro de los imperdibles para quien llega a este pueblo, ubicado a solo una hora de Barranquilla, son sus aguas medicinales, las cuales emergen de manantiales con alto contenido de compuestos sulfúricos y son visitadas por personas de distintos lugares que buscan aprovechar sus propiedades terapéuticas. Se dice que desde hace años estas aguas han ganado reconocimiento por las bondades, pues, según se ha indicado, aportan en el alivio de diversas dolencias y afecciones.
Uno de sus sitios de interés es la Reserva de Luriza, un espacio natural ubicado a unos seis kilómetros del municipio y que se ha convertido en hábitat de diferentes especies de aves, anfibios, reptiles y mamíferos, que pueden ser apreciadas por los turistas.
Un dato de interés sobre este destino es que este colorido lugar fue el escogido por el poeta boyacense Julio Flórez para radicarse; allí se enamoró y vivió por varios años.
